Historias entre las historias

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Una reseña muy muy divertida de la mano de Silvi Albuja y Gina López

Lugar: Parque La Carolina
Fecha: 23 de abril de 2017
Mediación: Gina y Silvia

_¡¿Y la llave?! ¡¿y la llave?! Con rostro de preocupación, buscaba en todos los bolsillos de su pantalón jean y chaleco rojo el joven delgado encargado del Jardín Botánico.
_ Pero si la tenía en la mano – replicaba angustiado, frente a la puerta del Auditorio que permitía sacar el Librero Móvil.
Gina y Silvia se miraban una a la otra con cara de preocupación.
_ ¡¿Y ahora?! Gina respondió, volvamos a caminar por donde vinimos.
_ ¡La encontré! ¡la encontré!- una voz de alegría se escuchó detrás de las ramas y árboles.
_ Gina y Silvia empujaron el librero móvil.
_ Qué bueno regresar luego de esta ausencia – comentaba Gina.
_ Si las lluvias y el mal tiempo no ayudan mucho. Hoy hace un sol maravilloso y además es el día del libro qué mejor homenaje.
_ Bueno es hora de armarlo todo- Manos a la obra se miraron sonrientes.
_¡Y la llave del candado! ¡¿y la clave?! ¿Y ahora cómo lo abrimos?

***

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Todo esto parece sacado de algún tipo de cuento de terror o suspenso, quizá una cruel broma, pero como en todo cuento, la trama se tensa, las protagonistas sufren y finalmente llega un hada madrina o héroe que lo soluciona todo, en esta historia así fue.
Un ejército de nuevos voluntarios se sumó al banquete picniquero. Margarita, Diane, Verónica, Cristina, Diana y Cristian, este último se las ingenio y fue quien trajo una herramienta mágica con la cual los libros impacientes pudieron salir a tomar sol.

Con alegría y entusiasmo colocamos los manteles y parasoles sobre la grama crecida. Nuestro amigo sol estuvo presente, radiante e imponente, hace días había dejado de mostrar su rostro a los quiteños y nos acompañó durante toda la jornada.

Llegaron visitantes nuevos y familias que ya son parte del Picnic y rápidamente se engancharon con algún libro y se acomodaron plácidamente.

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Leímos Ramón Preocupón, Socorro, Willy el Soñador, Tito Puente (rey del mambo), y también, Cuidado con los Cuentos de Lobos.

Nuestro seguidor más asiduo estuvo ahí, Cristopher y su abuelita, también llegó Vale y sus padres Ceci y Cris, muy queridos por el Picnic ya que nos visitan desde hace mucho tiempo, y Nicole y Camila que leyeron sin parar.

Poco a poco las familias se fueron despidiendo, los nuevos voluntarios también. Habíamos recordado la clave del candado del librero móvil y ya los libros necesitaban un descanso. Al final de la jornada la alegre voz de Grace, la hermana de Gina, cantaba con su amigo que tocaba el ukelele, recogimos todo con su ayuda, cerramos la puerta del auditorio con llave, y todo mágicamente volvió a su lugar.

Pasa el tiempo, y seguimos leyendo, cuando el clima nos lo permite y las condiciones son óptimas. Esta vez desde Ecuador, un picnic que es inolvidable.

Reseña de Catalina Unigarro sobre la visita de María de los Ángeles Boada

Lugar: Parque La Carolina.
Fecha: 27 de noviembre de 2016
Mediación: Cata, Juan y Emilia
Fotografías: Emilia

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Conocí a María de los Ángeles Boada, escritora de literatura infantil, por una amiga en común, en una reunioncita en la que conversamos con entusiasmo sobre las posibilidades de emprender proyectos en torno a la lectura. María es escritora ecuatoriana y la verdad, hasta entonces no había tenido oportunidad de conocer su obra. Le propuse que nos acompañe en un encuentro de Picnic para escuchar en su voz sus historias y aceptó de inmediato. Sin embargo, y por varias razones, ese momento tardó casi un año en concretarse. Nos perdímos la pista.

Volvimos a encontrarnos y a organizar su visita. María estuvo siempre muy entusiasmada de conocer este espacio y me pidió que le explicara en qué consistiría su participación. ¿Qué queremos de estos invitados especiales? Pensé. Y recordé todo el sentido. Esos ejercicios tan necesarios para no automatizar las cosas. Le comenté que se trataba de una iniciativa bastante libre en la que no teníamos guión aparente. Que se trataba ante todo de compartir. Que cuando sugerimos libros, como en la música, compartimos nuestros favoritos, lo que nos alegra el corazón. Así que la invité a llevar los libros que más le guste y disfrute leer.

Después de acoger a nuestros visitantes durante la primera hora de Picnic, María empezó las lecturas en voz alta. Nos compartió “¿Dónde viven los monstruos?” de Maurice Sendak, “El elefante flaco y la jirafa gorda” de Amalia Low; “No seas goloso señor oso” y “¿Qué idioma hablan los animales?” de su autoría. Sus dos hijos la acompañaron, y la asistieron con dos títeres muy simpáticos. Gracias a la calidez de la lectura, fueron historias que atraparon a los grandes y más pequeñitos, quienes respondieron con su atenta escucha. María nos invitó al juego de cada historia, desatando preguntas y risas cómplices. Sentir esas respuestas fue muy inspirador. En esta ocasión, y gracias a la generosidad de María quien nos regaló su voz y sus bellas historias, se generó la cercanía, no siempre posible, entre escritores/narradores con el público, despertando la curiosidad e interés por la obra, el oficio y la profesión.

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En cuanto las lecturas terminaron, algunos niños y padres se acercaron a María a preguntarle sobre sus libros, sus historias y dónde encontrarlas. Es una suerte asistir a estos momentos privilegiados, en el que se sienten vínculos afectivos y puentes invisibles entre la literatura y las personas, esos momentos que vienen sucediendo en la sencillez de los manteles del Picnic, hace ya dos años, gracias a un equipo de voluntarios y a una comunidad amorosa que va creciendo, en un lindo parque de Quito.

Lecturas, libros, voces y amigos: Jairo Buitrago en Picnic de Palabra Ecuador

Es curioso pensar que ante la distancia y el espacio geográfico compartimos el mismo cielo, el mismo sol y quien sabe si las mismas nubes. Picnic de Palabras está a merced del clima y siempre que salimos tenemos fe que al sol siga gustando que le lean cuentos los domingos. Esta vez tuvimos suerte y de nuevo el sol nos acompaño con Jairo Buitrago.

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Lugar: Parque La Carolina
Fecha: 25 de octubre de 2015
Mediación: Emilia y Paola
Fotografías: Christian
Invitado: Jairo Buitrago

Este fue nuestro primer Picnic de Palabras en la tarde, decidimos hacer este cambio porque queríamos aprovechar la visita de Jairo Buitrago, escritor e ilustrador de libros álbum. Así que cerca de las 2 pm arreglamos todas las cosas de manera muy rápida para intentar que la lluvia no nos gane. El día parecía que se oscurecía con el pasar de las horas pero teníamos muchas ganas de compartir con nuestros visitantes así que todos nos mentalizamos para que la lluvia nos dé tiempo para hacer el Picnic.

picnic 2Mientras sacabamos los libros de la maleta, ya empezaron a llegar varias familias que han empezado a seguirnos por redes sociales y a asistir a los encuentros, así que fue muy bonito mirar el poder de convocatoria a pesar del cambio de horario. Uno de los primeros en llegar fue Mateo, él fue directo a la maleta y preguntó por nuevos libros. Ya se los conoce todos así que siempre es un reto tener algo novedoso para él. Le presenté a Jairo, le conté que venía de Colombia y le dije que nos había traído algunos libros escritos por él. Mateo se quedó encantado y sin perder un minuto empezó a leerlos. Paola, una de nuestras voluntarias, estuvo casi todo el Picnic con él, leyendo y riendo libros. También tuvimos otras novedades gracias a Emma, Emilia y Sofía (madre, hija y prima) quienes trajeron algunos libros que Emilia ya no leía, varios libros estaban en inglés pero esto ya ha dejado de ser una barrera por el poder que tienen las imágenes para contar. Otra visita que recibimos fue la de Valeria, amiga de Marce que llegó hace poco a Quito para instalarse nuevamente en la ciudad. Ella se ofreció a ayudarnos en todo lo que necesitemos y se mostró muy entusiasmada con la iniciativa y con la visita de Jairo. 

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Cerca de las 3 pm empezamos con la lectura en voz alta, Jairo nos propuso leer “Los aeropuertos” escrito por él e ilustrado por Juan Camilo Mayorga. Nos contó que era una historia muy personal, así que hizo una lectura acompañada de comentarios sobre lo que realmente le había pasado. También nos habló sobre las partes del álbum, mostró las guardas y dijo “desde aquí el libro ya empieza a contar sobre la historia que vamos a ver y así también se ahorra papel”. Fue muy bonito que se tomara el tiempo para contar acerca de esos detalles, que a veces obviamos por no entenderlos bien o por creer que no son importantes. A medida que avanzaba con la lectura también regresaba para hacernos caer en cuenta de ciertos elementos de la ilustración que iban guiando la narración. El segundo libro que leyó fue “El niño en el hotel al borde de la carretera” un libro que lo hizo con Alberto Montt gracias a los beneficios de la virtualidad. Varios suspiramos con la historia de amor y reímos con las divertidas imágenes que parecían contar otra aventura a la par. Ambos libros nos dejó como donación y apenas terminó, los niños se acercaron para leerlos de nuevo con sus familias.

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Cuando se acercaba el momento de empacar todas la cosas, se escuchó un trueno que anunciaba la llegada de la lluvia, así que supimos que era momento de irnos. Agradecimos el tiempo que nos dio el cielo de Quito para poder hacer un nuevo Picnic y yo recordé las sabias palabras de Marcela, “el clima es nuestro mejor aliado o nuestro peor enemigo” por suerte el domingo fue nuestro mejor aliado.

La historia del lugar definitivo para Picnic de Palabras en el parque La Carolina, Quito, Ecuador

En estos tres años se han tejido historias en el tiempo que queremos compartir con ustedes. Hoy les dejamos     un mordisco de un Picnic de Palabras realizado en Quito, Ecuador, en el parque La Carolina. Por: Emilia Andrade

 Domingo, 8 de marzo del 2015

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Hoy el Picnic empezó un poco más tarde porque en la mañana hubo una competencia y cerraron algunas vías principales. No contábamos con eso pero finalmente arrancamos a las 10:15am, a esa hora ya estaban Mateo y Christopher (hijos de la señora de los jugos) para ayudarnos a arreglar todas las cosas. Se dieron cuenta de cuáles libros eran nuevos y enseguida empezaron a leerlos, además de releer aquellos que ya consideran favoritos. Nos alegró el corazón poder disfrutar de la voz de Mateo, quien ha logrado familiarizarse con la lectura en voz alta al punto de ofrecerse a hacerlo con naturalidad, humor y musicalidad. Sin duda fue uno de los momentos más especiales de la jornada.

Hoy (creo y espero) ya encontramos el lugar definitivo para Picnic, seguimos los consejos de Marce y salimos a un espacio más transitado y por tanto más visible. ¡Fue un éxito! Estuvimos alrededor de 45 personas, los manteles siempre estuvieron llenos y conocimos a gente interesada en llevar Picnic a sus barrios.

Una niña que estuvo como una hora en el Picnic le pedía a su mamá que le vuelva a leer varias veces 15627_430426380450426_2030574167269723607_ntodos los libros que escogía. Cuando ya se iban, se acercó y me dijo “gracias por prestarnos sus libros, me gustaron mucho” luego me contó que su favorito fue ¿Dónde está mamá? de María Fernanda Heredia, una escritora ecuatoriana que tiene una sensibilidad especial para escribir. Le dije que quizás en algún momento ella venga al Picnic (ahora vive en Lima así que intentaremos coincidir para tenerla con nosotros) y se emocionó mucho, ojalá que pueda ocurrir ese encuentro. Creo que la cercanía con ilustradores y escritores que uno admira le dan una mirada distinta al libro y a la lectura.

Otro m11045388_430426670450397_4963611066832030988_nomento bonito fue cuando llegó una amiga, Paula, quien vino a entregarnos algunos libros que su hija había seleccionado para donarnos. Algunos de ellos tuvieron un éxito instantáneo, me emocionó mirar que había uno de Istvansch, así que tendremos la suerte de tenerlo en futuros Picnics.

En conclusión fue uno de los encuentros más bonitos, la gente estaba muy contenta, con ganas de conversar y apoyar. Creo que cada vez más vamos entendiendo el sentido de tener un espacio así en una ciudad que no ha podido crear una política pública a favor de la lectura y ha sacrificado bibliotecas por implementar este presupuesto en otras iniciativas.