Picnic de Palabras y Fernanda

Por: María Angélica Plata

El 12 de febrero, retomamos Picnic de Palabras Bogotá.

Con unas galletitas llenas de estrellas (llamadas ‘Pan di Stelle’) que llevó para compartir, Amalia Satizábal endulzó una tarde llena de relecturas y gratas sorpresas.

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Durante la primera media hora y después del cierre, los integrantes del equipo de voluntarios (Amalius, Juan D., Andres, Andrea, Caro, Catalina) y una amiga de la-familia-Picnic celebramos la alegría del reencuentro conversando, riendo y leyendo. Entre nosotros y para nosotros.

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Una familia que ya nos había acompañado estuvo presente. Otra, almorzó en el parque (hizo picnic en Picnic) y se quedó a leer, a disfrutar del domingo. Y uno de los organizadores del proyecto ‘Lectura en movimiento’ nos acompañó un ratico, prometió regresar y propuso que participáramos en alguna de las jornadas de lectura en los medios de transporte público de la ciudad.

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Pero, sin duda alguna, lo más emocionante del pasado Picnic fue oír leer, en voz alta y libro tras libro, a nuestra querida Fernanda. ¿Sí la recuerdan? Es la hija menor del señor que vende helados en el parque y una de las razones por las que Picnic se lleva a cabo en Alcalá. Pues ese domingo “Tito y Pepita” (su favorito, que conoce casi de memoria) y “Un lunes por la mañana” (uno de los libros más queridos de Marcela) recibieron su mirada atenta, el desplazamiento de sus ojos emocionados, el contacto de sus manos, su respiración. Aunque no olvido que leía bajito, con cierta timidez, y que en varios momentos le pedimos que elevara el tono, pude reconocer su entrega, su concentración, su felicidad mientras compartía las historias con el grupo.

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Y ya que en esa tarde varios libros resonaron en diferentes voces y momentos, me gustaría cerrar este breve recuento con unas palabras de Juan David: “lo interesante de un libro no es leerlo, es poder releerlo siempre”.

The autumn starts around Picnic de Palabras NY

The weather could be our best allied or our worst enemy. By: Emily Pellerin

Sunday, September 27: Maria Hernandez Park, Brooklyn, New York; USA

image3This Picnic de Palabras was the first of the brisk fall season – with glorious weather, we were in just as glorious spirits and found the families in the park to be so, as well. Once we set up blankets and lay out the books, though, we found that no one (as we’d been lucky to have experienced before) came running by their own curious volition. So, we set about the park inviting families and kids over. Once a small crew gathered, others joined and there began a nice coming and going of kids and parents.

We were encouraged to find that most of the families that came by Picnic were new, having not seen us in the park before, and were excited about the program. We’re hoping to see some of the same faces at the upcoming Picnic.

image1Likewise, we were encouraged to find that not just English- and Spanish-speaking families were coming by the blankets to read (as is usually the case). There were bilingual Asian kids and a bilingual French family, all from the neighborhood. We’re hoping that the upcoming Picnics can continue to see a diverse cultural and ethnic attendance.

It was, as it always is, rewarding for the kids (they always want to keep their favorite books!) and for the volunteers (some of whom were new last month). The next Picnic – we await another beautiful, brisk fall day full of children’s literature and community.