Palabra: facinación

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PICNIC DE PALAVRAS
PRAÇA RAÍZES

Flávia Wolffowitz

Uma tarde, uma praça, famílias, diversão, música, artesanato.
Um local perfeito para saborear um farto picnic de aventuras e muita diversão.
Os livros e suas maravilhosas histórias possuem o poder mágico de encantar adultos e crianças.

Nossos encontros são esperados e compartilhados em família, transformando leitura em prazer e aconchego.

 

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Nuestro Picnic viene de la fascinación de tener nuevos lectores, las toallas están llenos de cuentos, libros de baño y poesía.

Siempre estoy ganando nuevos libros. La asociación con la biblioteca pública muncipal, partidario del proyecto siempre renueva nuestra colección. Las toallas siempre sirven un banquete abundante de aventuras.

Visitar Florencia y encontrarse de nuevo

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Si alguien me hubiera dicho, hace 5 años, que estaría visitando Florencia y haciendo Picnic de Palabras aquí, lo hubiera mirado con cara de si claro. Y resulta que esa persona habría tenido toda la razón, y si hubieramos hecho una apuesta sin duda la habría ganado con una sonrisa inmensa, y yo habría perdido.

Esto nunca pasó, lo que si pasó fue tener Picnic de Palabras en Florencia, y haber estado ahí. Conocer cómo lo hacen aquí, ser una visitante más, que en otro idioma, se sienta con una de las mediadoras italianas, a leer en voz alta como una niña de 5 años, que va descifrando lo que lee y lo que significa en inglés, porque ninguna habla italiano ni español. Que locura el poder de la lengua para acercanos y alejarnos. Aquí uno se las arregla con las manos, los ojos, el cuerpo. Aquí si que el cuerpo es un libro para leer y para contar.

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Encontré más similitudes que diferencias. Papás y mamás que se sientan en el piso, cerca a sus hijos, o entre sus piernas. Les leen al oído, como en un susurro, contándoles historias como si fueran secretos que nadie más puede oír. Son cómplices junto al libro. También, papás y mamás que se quedan al margen, de pie, y siguen la actividad sin involucrarse. Es para ellos que hacemos esto, para invitarlos a participar, paso a paso. Algunos se animan otros no. Ahí es donde empieza la brecha entre los niños que tienen el lujo de tener papás lectores y otros que los tienen al margen.

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Y entonces mi atención se la roba este pequeño, no supe su nombre, y me acordó a mi sonbrino Santi que está en Bogotá y tiene 2 años y mucha actitud. Dos niños lectores, cada uno único. Este pequeño lector estaba con su mamá, descubrió el libro del lobo, y no lo soltó durante todo el tiempo que estuvo. Lo tenía abrazado, y se siente la conexión en una sola foto, de lo que significa un objeto en la vida de un niño. En este caso sería temporal, y a la vez tan significativa, que se animo a ponerse de pie, juntarse con los otros niños, y pedirle a Andrea que leyera ese libro que con tanta fuerza abrazaba. Soltar para conocer lo que hay dentro.

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Durante la sesión de lectura en voz alta que presentó Andrea, la voz conecta. Tres de estos niños llegaron con pistolas de juguete. Andrea, mago y sabio, negocio con ellos desarmarse mientras leían, ellos bajaron las armas y las guardaron entre la maleta donde ellos traen los libros. Fue un acto sencillo y a la vez simbólico, libros que remplazan las armas, toda una apuesta. Niños que aceptaron el trato y estuvieron una hora escuchando historias, siguiéndolas, comentándolas, atentos. Aquí siempre hay espacio para todos, y los padres también tuvieron un lugar junto a sus hijos. Ver en esta foto todos los ojos siguiendo un punto que no está, la historia que se cuenta por fuera de la foto, muestra el potencial que tiene la palabra para conducir la atención de todos hacia un mismo punto. Por un instante, la lectura en voz alta, la posibilidad y la sonoridad de las palabras congelan el tiempo, la realidad y transportan a sus lectores al tiempo de la ficción, de la historia, que transcurre entre un texto escrito que tiene palabras e imágenes.

IMG_3642 (1).JPGHubo también espacio para leer en pequeños grupos, y con esta foto junto a las estatuas del parque, que se quedan solas cuando todos vuelven a sus casas, me quedo pensando en cómo estas historias, esta idea de Picnic de Palabras, es en realidad un barco que navega a su tiempo y en su propio viento que le marca el ritmo. Aquí, hasta a las estatuas les leen cuentos.

Vuelven las historias después del invierno

Febrero llega y trae consigo el Picnic di parole a Firenze…

O sea la versión italiana del Picnic de palabras.

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Volvimos a la plaza después de una larga pausa invernal que fue necesaria par revitalizar ciertos proyectos de nuestra asociación.

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Los primeros rayos de sol del pasado domingo nos brindaron un ambiente muy agradable para estirar los manteles al pasto y ordenar los libros.

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Los niños fueron llegado de a poco, dando prioridad al fútbol, a los juegos del arenero, y a las carrera sin rumbo por el parque.

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Nos hicimos amigos de nuevos lectores, divulgamos el verbo del Picnic y contamos unos cuentos maravillosos…

 

Nuestro primer nuevo Picnic 2017

A veces pasa que en Picnic de Palabras se entretejen historias de vida, de recuerdos y de otros, para seguir conectándonos a través de los libros de literatura infantil, que tienen en si mismos algo de magia. Por: Laura Godoy

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Me crié en una casa que no tenia libros, o había muy pocos. El primer libro que me compraron fue a los 7 años. En la escuela nos pidieron un libro para trabajar en clases “ El churrinche” de Laura Devetach. ¡Fue todo un lujo para mi familia! Libro que conservo y aun recuerdo el día que la maestra los repartió. Nos indicó cómo tomarlos y cómo tratarlos porque eran algo frágil.

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Luego con el paso de los años en la escuela primaria tuve la suerte de encontrar algunos más. Cada vez que mis compañeros llevaban a la escuela un libro. Se los pedía prestado y los leía en el recreo. Me acercaba a los libros de prestado. Siempre: De mis compañeros, de la biblioteca de la escuela o de mi ciudad. ¿Por qué cuento todo esto? Porque creo que con Picnic de palabras me reencuentro con esa niña que fui y devuelvo la oportunidad que se me presentó a los 7 años, que luego busque y sigo buscando a mis 31. Y encontré gente que, como yo ama el poder que te da la palabra y las infinitas oportunidades, infinitas oportunidades de lo nuevo.

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Y en este primer Picnic fue todo nuevo. Para nosotras y para los lectores que se acercaban tímidamente. Hacía mucho calor así que cuando llegamos había poca gente. Desplegamos los manteles y los libros y nos fuimos a invitar a la gente a que se acercara. Los padres nos miraban raro, no entendían mucho ¡Pero los chicos no necesitan entender! Se acercaron y algunos eligieron un libro y otros, todos.


Qué lindo fue ver a familias leyendo, a chicos buscando con sus ojos qué leer. Me quedo en particular con un chiquitín que no llegaba a los tres años y abrazado a un libro le pedía a su mamá llevarlo a su casa. Nosotras nos trajimos a nuestras casas a él en la anécdota del primer Picnic.
¡Gracias por la oportunidad!
Picnic Burzaco

Huele a primavera desde La Paloma, Uruguay

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Por: Laura Labov

Este fue un Picnic distinto por varias razones. La primera fue el sol y la primavera que ya se dejan ver y muestran la parte más linda de vivir en esta zona.

La feria estaba llena de gente, no sólo los feriantes como pasaba últimamente, y el humor de todos era especial después de muchísimos días de lluvia. También, por primera vez, tuve colaboradoras. La verdad que es distinto hacerlo con la ayuda y la compañía de otros adultos. Una mamá que conocí en un picnic anterior y otra que trabaja conmigo en el programa de lectura en voz alta en la escuela vinieron a leer con nosotros y trajeron libros y amigos.

Los papás y las mamás también se acercaron esta vez a leer con sus hijos. (Igual seguimos siendo pocos, pero a medida que se acerque el verano seremos más). Me encanta reconocer que hay niños que ya van conociendo los libros y vuelven a buscarlos.

Además de sol, también estrenamos mantelitos y colgamos libros.

¡Acá van las fotos de este Picnic chiquito, pero alegre!
Asistentes: 12

New York: full of stories

 

We’re inching toward becoming a park staple, with increased engagement as the last weekends of summer break rolled around. Might require some additions to our “cadre” of picnic blankets! Always an encouraging sign.  By: Emily Pelleryn

 

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The air has not quite cooled off in New York City… and yet, we found our beautiful patch of shade a couple weekends back at Maria Hernandez Park in Brooklyn, settled in, and hosted a bustling rotation of kiddos for the August rendition of Picnic de Palabras.

Wet from playing in the park’s fountain, some readers brought over their towels and set up their own “mats” next to ours, bringing books to their spaces and extending our footprint. Others, as was the case last time, too, carried books – as if checking them out from the library themselves – to their families’ areas, reading there and coming back multiple times for fresh stories.

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We had some wonderful picture books this Picnic, with the breadth of children’s literature expanded by having a larger crew pick books from the library this month. That’s a diversity we’re hoping to maintain – the more perspectives we can bring to the library/Picnic blanket, the better! It was encouraging, too, to see some kids reach for more challenging books, as we had some early reader chapter options alongside the usual elementary-aged books.

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There were fresh faces all around (readers and park goers)… and we’re thinking next Picnic might call for some new blankets, as attention to the program has grown since last month! We anticipate wonderful fall weather moving into September – always a great sign to populate the Bushwick park where we lay our books. Till then!

Summer in the City: Picnic de Palabras Brooklyn 

By: Emily Pellerin

Working up to June’s edition of Picnic de Palabras, we were anticipating grueling heat, and were unsure of how that would affect our audience at the park. Luckily, the day was absolutely beautiful, the park was crowded, and the shade was ample.

This was the first time in the Brooklyn Picnic’s short history that there were more volunteers than there were readers, making for a funny demography on the picnic blankets. That didn’t deter the kiddos from coming around — as usual, there were cousins in pairs, some solo readers, parents and little ones, and whole families who joined us to read. There was even an avid reader who brought his furry friend to the picnic blankets: Pancho, the (reading) rabbit!

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One newly observed relationship to the program was that some shyer children were hesitant to come over and read with/to us, but asked to carry books with them to read in their own spaces. Like a mini library in the park, a few kiddos would bring books back to their own blankets, read them, and return to choose another once they were done.

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This month, we incorporated books for children whose stories were entwined with writers of classic literature: Zora Neale Hurston-curated short stories, a Virginia Woolf parody, an MLK speech transcribed for kids; we also included books in Cantonese, along with those in Spanish and English, as we’ve noticed the breadth of bilingualism in the park is expanded beyond just Spanish- and English-speakers. The culturally rich neighborhood of Bushwick again proved itself a wonderful host for our Picnic de Palabras.

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This month we were lucky that Yaco of Picnic de Palabras Bogotá was visiting! Upcoming in August, Picnic de Palabras Brooklyn will host Mary Murphy Wong, a longtime New York resident and storyteller.

El invierno en el sur se viste de sol y lluvia

Compartimos las historias de cada uno de nuestros Picnics de Palabras. Cada lugar tienen su voz, su acento, su estilo. Hoy llega Brasil, desde Rio de Janeiro, con la posibilidad de hacer Picnic después de varios domingos de lluvia. Por: Mariana Elena Pinheiro

Hoy finalmente tuvimos nuestro séptimo Picnic de Palavras. Después de muchas semanas de frío y lluvia, hoy el sol salió. Fue aún más especial, pues tuvimos la participación de una escritora de libros infantiles: Yohana Sanfer. Autora de “É de menino, é de menina”, cuyo libro trata sobre la dicotomía generada en torno de las cosas que son exclusivamente de niños, y las que son exclusivas de niñas. No tuvimos mucha asistencia, tal vez por la cantidad de fiestas que habían por allá, pero fue un encuentro maravilloso. Los niños estuvieron muy alegres, divertidos y a ellos les gustó que les leyeran.

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Inicialmente empezamos con dos actividades: la lectura en grupo del libro de Sanfer, con derecho a preguntas de los niños a la autora; hicimos una actividad de Lectura Creativa, en la cual usamos un libro que trabaja apenas con imágenes, sin nada escrito, y los niños nos ayudaron a inventar una historia. Fue una actividad muy chévere, pues todos participaron y quedaron encantados.

Por fin, los papás leyeron los libros con sus hijos y al final hubo una actividad de pintura, organizada por Yohana Sanfer.

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Para ver más fotos de este día las encuentran en la página de Picnic en Brasil: https://www.facebook.com/picnicdepalavrasbrasil/, así pueden mirarlas y comentarlas. 

 

Spring allows Picnic de Palabras in NY

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The weather allows Picnic de Palabras NY to share readings and love with their readers. By: Emily Pellerin

The launch of Picnic de Palabras Brooklyn took place last weekend in Maria Hernandez Park. Though the lay of the park was the same as we left it last fall (having gone on hiatus for the cold season), the energy within it was more boisterous and kinetic than I felt like we’d ever experienced.

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After laying down the books across our few checkered blankets and welcoming our first guests of the day (and of the season!), the same contagiousness of curiosity that we remember from last season was quickly at play. The small parcel of blankets was buzzing with tons of new kids; as usual, we found that lots of readers came with their cousins, siblings, or the like. There were even a couple familiar faces from last year’s Picnics!

Wonderfully, this time around we noticed an increased interest from the parents of the children participating. A handful of them were very interested in staying in-the-know about next month’s Picnic, as well, granting us the opportunity to connect on an additional level going forward (via email or phone).

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With the children as well as with the parents, as is consistent from last year, the majority of our readers were bilingual. One girl, Jenny, elementary aged, came by with her younger sister. They began wanting to be read to, but by the end of their time on the Picnic blankets with books in hand, they began reading to us!

We ended up extending our group beyond the perimeter of the blankets, and even had a group choreographing and cartwheeling by the end of the program. It was a playful, laughter-filled, and reading-loving group.

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The weather last weekend couldn’t have greeted our season launch more generously – and neither could have the community of Bushwick, Brooklyn. We can’t wait till next month to further connect with the children of the area over literature, and to offer them the space to recognize how fun, interactive, and bonding the act of reading can be. Of course, we could “offer” for eternity, but it’s their participation, eagerness and powerful childlike energy that grant Picnic de Palabras its purpose.

The autumn starts around Picnic de Palabras NY

The weather could be our best allied or our worst enemy. By: Emily Pellerin

Sunday, September 27: Maria Hernandez Park, Brooklyn, New York; USA

image3This Picnic de Palabras was the first of the brisk fall season – with glorious weather, we were in just as glorious spirits and found the families in the park to be so, as well. Once we set up blankets and lay out the books, though, we found that no one (as we’d been lucky to have experienced before) came running by their own curious volition. So, we set about the park inviting families and kids over. Once a small crew gathered, others joined and there began a nice coming and going of kids and parents.

We were encouraged to find that most of the families that came by Picnic were new, having not seen us in the park before, and were excited about the program. We’re hoping to see some of the same faces at the upcoming Picnic.

image1Likewise, we were encouraged to find that not just English- and Spanish-speaking families were coming by the blankets to read (as is usually the case). There were bilingual Asian kids and a bilingual French family, all from the neighborhood. We’re hoping that the upcoming Picnics can continue to see a diverse cultural and ethnic attendance.

It was, as it always is, rewarding for the kids (they always want to keep their favorite books!) and for the volunteers (some of whom were new last month). The next Picnic – we await another beautiful, brisk fall day full of children’s literature and community.