Palabra: facinación

16487438_1270736036328545_803883414565057823_o.jpg

PICNIC DE PALAVRAS
PRAÇA RAÍZES

Flávia Wolffowitz

Uma tarde, uma praça, famílias, diversão, música, artesanato.
Um local perfeito para saborear um farto picnic de aventuras e muita diversão.
Os livros e suas maravilhosas histórias possuem o poder mágico de encantar adultos e crianças.

Nossos encontros são esperados e compartilhados em família, transformando leitura em prazer e aconchego.

 

17545219_1270737282995087_6842326133564766420_o.jpg

Nuestro Picnic viene de la fascinación de tener nuevos lectores, las toallas están llenos de cuentos, libros de baño y poesía.

Siempre estoy ganando nuevos libros. La asociación con la biblioteca pública muncipal, partidario del proyecto siempre renueva nuestra colección. Las toallas siempre sirven un banquete abundante de aventuras.

5 años y seguimos contando y soñando

18837041_1925511487474870_7121813580403492016_o.jpg

El pasado 3 de junio Picnic de Palabras cumplió 5 años, que celebramos el día domingo, desde el parque de Alcalá en Bogotá. En ciudades como Quito y Buenos Aires, tuvimos Picnic en simultánea. En esta oportunidad, sólo queríamos que el sol saliera. Fue un día lleno de incertidumbre, hasta que todos llegaron al parque y el sol, desde su lugar de siempre, abrió el cielo y se asomó a ver los libros.

Desde la distancia, he recibido por diferentes fuentes, lo lindo que fue este reencuentro. Este año la lluvia a limitado el salir al parque, así que solo el poder hacerlo es motivo de dicha y celebración.

Después de cinco años, es posible decir:

  1. Empezar este proyecto fue un reto, un sueño y un aprender a hacer en el día a día. Compartir una pasión y sobre todo un amor que se sigue multiplicando.
  2. Somos un Iceberg: porque puede ser un cliché y pasa, lo que se ve en la superficie, es solo un pedacito de todo lo que sucede debajo el agua. Resonar, tener eco, compartir, soñar, volver, cruzar los dedos para que salga el sol. Cambiar de voluntarios, sentirnos solos y en esos díasPicnic nos de señales para no dudar, confiar y seguir intentando.
  3. Picnic es el jefe, hace mucho concluí que es una fuerza de amor que cuando nos llega no nos suelta. Es más grande que todos, y cuando empieza a ser replicado por otros, aún a pesar de las dificultades, se manifiesta igual.
  4. La clave está en la continuidad en el tiempo, sabemos que la lectura es un proceso que apoyamos, empezamos, continuamos, propiciamos, antojamos, y sobre todo amamos.
  5. Queremos cambiar el mundo, solos no podemos, sumando fuerzas si es posible. Cada vez somos más, el crecimiento es orgánico. Hay cosas que funcionan, y sobre todo muchas que no. Son incontables las lecciones de frustraciones aprendidas.
  6. Aprender es la mayor lección de este proyecto: no podemos confiar en que sabemos algo. Cada experiencia es única, grandes Picnics, pequeños VIP, donde la lectura varía y las relaciones se fortalecen.
  7. Calidad vrs. cantidad, nos sentimos orgullosos: la clave está en los mediadores y en la lectura personalizada.
  8. Hoy podemos decir que nuestras pequeñas lectoras son muestra del empoderamiento que tiene la lectura en la vida de una persona. La lectura social permite que asistentes como Fernanda, una de nuestras lectoras más voraces, este domingo, teniendo 8 años, haya leído en voz alta delante de los asistentes. (Yo todavía a los 24 moría de susto de hablar en público.)

18920856_1925507744141911_8540747554278567184_o.jpg

9. Las familias vuelven, nuevos asistentes comparten un banquete de libros. Después de dos horas, todos salen con el corazón repleto, es domingo, y todos somos distintos. Hay una felicidad que flota, que nos hace pensar que el mundo puede ser distinto. Y con esto en el corazón regresamos, lentamente, a nuestra realidad, a la rutina, a la casa, al orden, con más historias, más palabras, más voz para hablar de nosotros.

10. Seguimos nuestros corazones en este camino que se llama Picnic, en este sueño, en esta realidad, de saber que si se puede hacer la diferencia. Hoy Picnic de Palabras representa un proyecto de lectura, un movimiento cultural, una comunidad llena de mujeres y hombres con los que sumamos 1 + 1 = todos.

Cada vez que hacemos Picnic, extendemos un mantel que es puente para jugar y leer. Sobretodo, para descubrir, entre las voces y el silencio de los otros, que nosotros, también somos libros con patas.

 

 

 

 

Historias entre las historias

18238578_770714906421570_137204878538781550_o.jpg

Una reseña muy muy divertida de la mano de Silvi Albuja y Gina López

Lugar: Parque La Carolina
Fecha: 23 de abril de 2017
Mediación: Gina y Silvia

_¡¿Y la llave?! ¡¿y la llave?! Con rostro de preocupación, buscaba en todos los bolsillos de su pantalón jean y chaleco rojo el joven delgado encargado del Jardín Botánico.
_ Pero si la tenía en la mano – replicaba angustiado, frente a la puerta del Auditorio que permitía sacar el Librero Móvil.
Gina y Silvia se miraban una a la otra con cara de preocupación.
_ ¡¿Y ahora?! Gina respondió, volvamos a caminar por donde vinimos.
_ ¡La encontré! ¡la encontré!- una voz de alegría se escuchó detrás de las ramas y árboles.
_ Gina y Silvia empujaron el librero móvil.
_ Qué bueno regresar luego de esta ausencia – comentaba Gina.
_ Si las lluvias y el mal tiempo no ayudan mucho. Hoy hace un sol maravilloso y además es el día del libro qué mejor homenaje.
_ Bueno es hora de armarlo todo- Manos a la obra se miraron sonrientes.
_¡Y la llave del candado! ¡¿y la clave?! ¿Y ahora cómo lo abrimos?

***

18278511_770714863088241_6098589889121811567_o.jpg

Todo esto parece sacado de algún tipo de cuento de terror o suspenso, quizá una cruel broma, pero como en todo cuento, la trama se tensa, las protagonistas sufren y finalmente llega un hada madrina o héroe que lo soluciona todo, en esta historia así fue.
Un ejército de nuevos voluntarios se sumó al banquete picniquero. Margarita, Diane, Verónica, Cristina, Diana y Cristian, este último se las ingenio y fue quien trajo una herramienta mágica con la cual los libros impacientes pudieron salir a tomar sol.

Con alegría y entusiasmo colocamos los manteles y parasoles sobre la grama crecida. Nuestro amigo sol estuvo presente, radiante e imponente, hace días había dejado de mostrar su rostro a los quiteños y nos acompañó durante toda la jornada.

Llegaron visitantes nuevos y familias que ya son parte del Picnic y rápidamente se engancharon con algún libro y se acomodaron plácidamente.

18209386_770714866421574_4343329999386209596_o.jpg

Leímos Ramón Preocupón, Socorro, Willy el Soñador, Tito Puente (rey del mambo), y también, Cuidado con los Cuentos de Lobos.

Nuestro seguidor más asiduo estuvo ahí, Cristopher y su abuelita, también llegó Vale y sus padres Ceci y Cris, muy queridos por el Picnic ya que nos visitan desde hace mucho tiempo, y Nicole y Camila que leyeron sin parar.

Poco a poco las familias se fueron despidiendo, los nuevos voluntarios también. Habíamos recordado la clave del candado del librero móvil y ya los libros necesitaban un descanso. Al final de la jornada la alegre voz de Grace, la hermana de Gina, cantaba con su amigo que tocaba el ukelele, recogimos todo con su ayuda, cerramos la puerta del auditorio con llave, y todo mágicamente volvió a su lugar.

Una foto que dice: leer es para todos!

18156829_1921234431453496_7461233099678517185_n.jpg

Desde San Agustín, Huila, Arlex Francini ha venido realizando Picnic de Palabras por 4 años, articulado con la biblioteca pública. A pesar de las inclemencias del clima, hoy compartimos su historia con una foto que lo dice todo. Por: Arlex Francini.

El domingo 23 de Abril volvimos al parque infantil en compañía de voluntarios y con el apoyo de la biblioteca pública, después de muchos domingos desplazados por la amenaza de lluvia, tuvimos una gran tarde, con nuevos lectores y otros que nos recordaban o sabían que ya habían leído algunos libros que llevamos.

En esta oportunidad tuvimos una gran experiencia con niños que por su edad aún no conocen de letras pero sí de imágenes y fue muy agradable ver sus expresiones actuando, también se hizo vínculo de lectura con una Señora materna que está esperando mellizos.

En otro momento una niña estuvo muy aplicada escuchando la información que le transmitía una voluntaria estudiante de Ingeniería, sobre los planetas y experimentos. También fue muy agradable ver a un voluntario que nos acompaña cuando está en el pueblo, ya es un politólogo, leyendo el cuento de los tres cerditos.

18033003_1921234461453493_3231583652036933518_n.jpg

Unas niñas llegaron al final con maletines y bolsos y las invitamos a leer, pero ellas no querían que nosotros leyéramos que ellas ya podían hacerlo, entonces estuvieron un buen tiempo, cuando terminaron procedieron a lo que fueron al parque, a patinar. Es muy agradable volver al parque y generar un pequeño pero positivo impacto en la tarde de domingo en el pueblo, creemos que las personas valoran y extrañan esta actividad y eso es un motivo más para volver a leer para crear más historias

Picnic en Mashpi: lecturas y libros en un bosque tropical

 

18076864_766892586803802_1791208941901097749_o.jpg

Lugar: Mashpi
Fecha: 22 de abril de 2017
Mediación: Anapau, Paola y Emilia
Fotos: Paola
Reseña: Emilia y Paola

Atrás quedó el tráfico y las grandes avenidas con pasos a desnivel que anunciaban la salida norte de la ciudad de Quito. Poco a poco los paisajes fueron cambiando desde canteras desérticas, pasando por monumentos piramidales, edificios salidos de contexto y museos de sitio, hasta rodearnos del color verde de las montañas que se abrían paso entre quebradas y cascadas. Luego vino algo de neblina y lluvia que pidieron una parada de café y empanada de verde para apaciguar el hambre.

Volvimos a revisar las instrucciones para llegar, teníamos por delante varias curvas y la humedad que ya se iba metiendo en la piel. Después de pasar por la comunidad de Pachijal el camino se dividió en dos, y entre sombras de cedros, alisos, helechos y bromelias llegamos al letrero de bienvenida a “Pambiliño”. Al bajarnos, lo primero que vimos al pisar la tierra mojada fue el cielo completamente despejado, el cuello no nos daba para seguir doblándolo hacia atrás en busca de más brillo y más oscuridad, de más estrellas y constelaciones, la noche era inmensa y Mashpi ya nos anticipaba que serían días bellos y transformadores.

18121722_766893433470384_6321470800565370254_o.jpg

Emi, quien creó la iniciativa “Juguemos en el bosque”, nos recibió a la luz de velas y el movimiento de las hamacas, nos dijo que nos instalemos y que la cena estaba lista. Anapau nos mostró el camino hasta la maloca donde armamos las carpas. La casa estaba llena, artistas (titiriteros y teatreras) que también colaboraron en el vacacional, voluntarios de distintas partes del mundo y familias de fincas cercanas que apuestan a la sensibilización ambiental nos sentamos a la mesa a compartir alimentos sanos realizados con paciencia y dedicación (una mención especial a la compota de plátano con chocolate y nibs de cacao).

El día siguiente amaneció entre trinos de pájaros y un buen desayuno; y comenzaron a llegar los niño/as de la comunidad de Mashpi. En la zona habitan algunas familias colonas que llegaron a trabajar en grandes fincas de monocultivos de distintos productos agrícolas, principalmente, palmito y palma. Alrededor de 20 personas cantamos y movimos el cuerpo con unas rondas infantiles “rápido, rápido, rápido” y “leeeento, leeeento, leeeento” y bajamos a las orillas del río para disfrutar del “Picnic de Palabras”.

18121441_766893203470407_2062153615756680283_o.jpg

Mientras escuchábamos el sonido del agua fluyendo y llenábamos los pulmones de aire limpio, rodeados de la naturaleza de esta área protegida del cantón Quito, leímos sin parar. En parejas, en pequeños grupos o solos compartimos lecturas en voz alta sobre malvados conejitos, hombres de color, monos campeones y decenas de historias que nos estimularon la imaginación –creación de imágenes mentales-, proceso esencial para entender el mundo y actuar en él. Después, interactuando colectivamente leímos “Colores” de Hervé Tullet, primero con la mano mágica, después con pinceles y témperas, mezclamos y creamos el púrpura, naranja y verde. Sentados en círculo cerramos la jornada comiendo galletas y maní de dulce, y cantando mientras veíamos las ilustraciones del libro “Duerme negrito” (Paola Valdivia), acompañados por percusión y guitarra. Por último, todos los que deseábamos, chapuzón en el cristalino río Mashpi, nados hasta rocas, clavados, escalada y saltos desde sogas colgando de árboles, juegos con piedritas, pinturas corporales con “lápices de roca”, y esa deliciosa sensación corporal de frescura y tranquilidad.

Sumamos a las vivencias algunas perdidas por el bosque subtropical y caminatas explicativas sobre agricultura ecológica y restauración de ecosistemas degradados, y evidenciamos que la propuesta sobre desarrollo sustentable y conservación, que irradian las familias de las reservas de la zona, trasciende el discurso, se experimenta en el cotidiano como una forma de vida. Alegres y pensativos partimos a la ciudad tras la oportunidad de convivir en este espacio y recuperar ese vínculo con nuestro hábitat, sonriendo ratificamos que “en cada caminata con la naturaleza, uno recibe mucho más de lo que busca” John Muir.

Lectura, poesía, canciones: hilos para tejer una comunidad de lectores

17389031_1256202684462034_452314858467461916_o.jpg

Por: Pato Pereira.

Muchísima gente en la plaza. Mucha gente nueva pero también gente del barrio.

17434894_1256201224462180_8310758015271392220_o.jpg

Me acompañó la invaluable ayuda del ingeniero que llegó más tarde cargando maleta y mate. Se había comprometido el pequeño a ir con nosotros pero le agarró una siesta de último momento y no quise despertarlo. La plaza estaba llena de gente, eso pasa a veces. Era un día soleado, no tan cálido porque se está acercando el otoño… así que la gente aprovechó para salir a la plaza.

En cuanto echamos a volar los manteles se acercaron varios lectores a curiosear. Escuché por ahí un comentario “llegó el picnic de libros”, así que supe que era gente conocida. Un grupo de niños inquietos empezaron a curiosear, compartendo lecturas…

Seguimos invitando gente a acercarse, leimos, les recomendamos libros (nada que me guste más que recomendar un libro y ver que ese libro encontró un huequito en el corazón del lector).

Como ven en las fotos, no solo los niños leen, los grandes también…

17388944_1256201301128839_3844829436615057249_o.jpg

Es especial cuando me encuentro con algún pequeño lector que ya conozco hace rato, eso pasó con Bauti, el fanático de “Un lobo así de grande” que volvió después de unos meses sin verlo. Hace más de un año que lo veo en la plaza así que imaginénse lo chiquito que era. Leyó Lobo de FCE y luego se entretuvo con la Bruja Berta y El tesoro escondido del capitán Tifón… El hermano ya está tan grande que casi no lo reconozco, y ahora llegaron con una hermanita de meses ¡que espero nos siga visitando!

Al final regalamos poesías para llevar, y terminamos con un pequeño recital en donde compartimos primero poesía, Cocorococó, A lo bestia, y terminamos con el cuento de Finn Hermann…ante el pedido de algunos niños que lo habían visto por ahí…

17434778_1256201067795529_8815524038004258084_o.jpg

 

Como colofón, los invitamos hoy a soltar un libro en el barrio, para que se encuentre con un lector sosprendido, y acrecentemos esta comunidad lectora que crece, lenta, pero firme y pertinaz en mi barrio de Florida.

Los libros se retiraron satisfechos, el clima nos ayudó, y colorín colorado este picnic terminó…

Visitar Florencia y encontrarse de nuevo

IMG_3611.JPG

Si alguien me hubiera dicho, hace 5 años, que estaría visitando Florencia y haciendo Picnic de Palabras aquí, lo hubiera mirado con cara de si claro. Y resulta que esa persona habría tenido toda la razón, y si hubieramos hecho una apuesta sin duda la habría ganado con una sonrisa inmensa, y yo habría perdido.

Esto nunca pasó, lo que si pasó fue tener Picnic de Palabras en Florencia, y haber estado ahí. Conocer cómo lo hacen aquí, ser una visitante más, que en otro idioma, se sienta con una de las mediadoras italianas, a leer en voz alta como una niña de 5 años, que va descifrando lo que lee y lo que significa en inglés, porque ninguna habla italiano ni español. Que locura el poder de la lengua para acercanos y alejarnos. Aquí uno se las arregla con las manos, los ojos, el cuerpo. Aquí si que el cuerpo es un libro para leer y para contar.

IMG_3612.JPG

Encontré más similitudes que diferencias. Papás y mamás que se sientan en el piso, cerca a sus hijos, o entre sus piernas. Les leen al oído, como en un susurro, contándoles historias como si fueran secretos que nadie más puede oír. Son cómplices junto al libro. También, papás y mamás que se quedan al margen, de pie, y siguen la actividad sin involucrarse. Es para ellos que hacemos esto, para invitarlos a participar, paso a paso. Algunos se animan otros no. Ahí es donde empieza la brecha entre los niños que tienen el lujo de tener papás lectores y otros que los tienen al margen.

IMG_3621.JPG

Y entonces mi atención se la roba este pequeño, no supe su nombre, y me acordó a mi sonbrino Santi que está en Bogotá y tiene 2 años y mucha actitud. Dos niños lectores, cada uno único. Este pequeño lector estaba con su mamá, descubrió el libro del lobo, y no lo soltó durante todo el tiempo que estuvo. Lo tenía abrazado, y se siente la conexión en una sola foto, de lo que significa un objeto en la vida de un niño. En este caso sería temporal, y a la vez tan significativa, que se animo a ponerse de pie, juntarse con los otros niños, y pedirle a Andrea que leyera ese libro que con tanta fuerza abrazaba. Soltar para conocer lo que hay dentro.

IMG_3627.JPG

Durante la sesión de lectura en voz alta que presentó Andrea, la voz conecta. Tres de estos niños llegaron con pistolas de juguete. Andrea, mago y sabio, negocio con ellos desarmarse mientras leían, ellos bajaron las armas y las guardaron entre la maleta donde ellos traen los libros. Fue un acto sencillo y a la vez simbólico, libros que remplazan las armas, toda una apuesta. Niños que aceptaron el trato y estuvieron una hora escuchando historias, siguiéndolas, comentándolas, atentos. Aquí siempre hay espacio para todos, y los padres también tuvieron un lugar junto a sus hijos. Ver en esta foto todos los ojos siguiendo un punto que no está, la historia que se cuenta por fuera de la foto, muestra el potencial que tiene la palabra para conducir la atención de todos hacia un mismo punto. Por un instante, la lectura en voz alta, la posibilidad y la sonoridad de las palabras congelan el tiempo, la realidad y transportan a sus lectores al tiempo de la ficción, de la historia, que transcurre entre un texto escrito que tiene palabras e imágenes.

IMG_3642 (1).JPGHubo también espacio para leer en pequeños grupos, y con esta foto junto a las estatuas del parque, que se quedan solas cuando todos vuelven a sus casas, me quedo pensando en cómo estas historias, esta idea de Picnic de Palabras, es en realidad un barco que navega a su tiempo y en su propio viento que le marca el ritmo. Aquí, hasta a las estatuas les leen cuentos.

Picnic y el verano

17157458_1241045702644399_3246339616113393497_o.jpg

Por. Pato Pereyra

El clima nos va marcando un poco, el color de cada picnic. Hay picnic, grises en invierno, hay picnic brillantes en verano, o florecidos en primavera. Pero también, cada Picnic, cada encuentro con libros, tiene su propio clima.

Habíamos cancelado dos veces por lluvia, así que los libros y yo estábamos ansiosos.

Nomás llegar vimos que la plaza estaba desierta, había llegado a 40°C de sensación térmica, y la gente se quedaba en casa.

Me acompañó mi marido que me ayudaba a acarrear los libros, porque todos los otros ayudantes tenían sus propios compromisos (se habían metido a la pileta).

De a poco empecé a acomodar los libros sobre los manteles, cuando reconocí a esta madre con su hija, que ya habían venido en otra oportunidad. Me acerqué a invitarlas, (estaban en el sector de juegos) con un libro en mano, que recordaba que la pequeña había disfrutado.
Estaba con un vestido largo, a pesar del calor, violeta, como de princesa. Era una princesa.

17016902_1241045492644420_3908336075389781937_o.jpg

Como ven, de a poco se fue acercando a buscar más libros, algunos me dijeron que ya los conocía, y otros se los ofrecí para ver si le gustaban. Iban y venían los libros que compartía con su madre.

Al rato llegó una familia de 5 con dos perros, y los invité a participar. El padre me dijo que leían todos los días, entendí que no era el momento de leer …así que me alejé… Aunque volvimos a hablar cuando les ofrecí caramelos como hago siempre en algún momento de la tarde.

A medida que la tarde languidecía, la temperatura, un poco más soportable atrajo a otras familias. Un papá con dos nenes, que no sabía del Picnic, se entusiasmó y se acercó a leer con sus hijos.

Con esa familia leimos hasta el final varios libros. Llegaron también otra madre con dos hijos, que ya conozco de Picnic anteriores, se sentaron en las mesitas y miraron algunos libros. El hijo mayor, tendrá unos 12 o más, y lo conozco hace más de dos años. Una vez lo ví leer un libro de poesía de cuentos clásicos, Blancanieves y otras historias. Me sorprendió esa lectura, porque otras veces había elegido cuentos de misterio o terror. Cuando me acerqué a hablar con él me dijo que estaba buscando un libro para su hermanita. Ahora le leí a su hermanita.

Ahí subidos al mástil, un lugar un poco incómodo, abrazados al padre, porque era ahí donde querían estar, leimos y jugamos con Estaba la Rana y Un lobo así de grande.

17159145_1241045405977762_8693500301937354017_o.jpg

Al terminar, cuando todos se despedían agradeciendo, se acercó esa familia numerosa que había estado en los juegos mientras leiamos (aunque los perros venían cada tanto a saltar sobre los libros muy divertidos, es más uno salió en la foto), y la mamá me preguntó por la actividad. Le dije como buscarnos en facebook, que venimos una vez al mes, y dijo que la próxima iban a venir sin los perros…

Al final mi hijo más pequeño, también me acompañó en la plaza, de su autoría son las fotos que pude compartir en donde les estoy leyendo. Lo curioso, es que como hacía poco nos habían hecho una nota en un diario local, mi familia me decía que la plaza se iba a llenar de gente, y eso no pasó. Hemos tenido picnic de 30 personas o más, y en este apenas habrán llegado a 10 concurrentes. Pero el éxito del picnic no se cuenta en números, sino en encuentros, y en continuidad, es un logro para mí ver crecer a los niños del barrio, entre libros.

Fue un picnic cálido, como el día, pero intimista, como si no importara que estuviéramos en la plaza, un ambiente público y abierto. Como todos, un picnic especial.

Vuelven las historias después del invierno

Febrero llega y trae consigo el Picnic di parole a Firenze…

O sea la versión italiana del Picnic de palabras.

16836016_10154349213302361_2566222488593324453_o.jpg

Volvimos a la plaza después de una larga pausa invernal que fue necesaria par revitalizar ciertos proyectos de nuestra asociación.

16836091_10154349211672361_5964660838171046038_o.jpg

Los primeros rayos de sol del pasado domingo nos brindaron un ambiente muy agradable para estirar los manteles al pasto y ordenar los libros.

16864439_10154349213842361_6761750502452447902_n.jpg

Los niños fueron llegado de a poco, dando prioridad al fútbol, a los juegos del arenero, y a las carrera sin rumbo por el parque.

16826128_10154349213957361_921270210386057829_o.jpg

Nos hicimos amigos de nuevos lectores, divulgamos el verbo del Picnic y contamos unos cuentos maravillosos…

 

Leer y crear

16796922_730585793767815_3226796602762804269_o.jpg

Lugar: Parque La Carolina, Quito, Ecuador
Fecha: 12 de febrero de 2017
Mediación: Paola y Grace
Fotos y reseña: Paola López

Llegó el domingo y maravillosamente logré instalar sola el Picnic de Palabras en el parque La Carolina. Debido a distintos motivos la otra colaboradora que se había apuntado para hacerlo en conjunto, nunca llegó.

A pesar del temor que generaba montarlo sin manos, ni existencias que apoyen y unan esfuerzos, lo hice, principalmente, por respeto y reciprocidad con los invitados que habían confirmado su asistencia.

La mañana estaba fría y había un cielo nublado que anunciaba llovizna. Sin embargo, gracias a la insistencia de Cristopher y su valiosa ayuda, ubicamos unos pocos libros en los manteles e invitamos a las familias que circulaban por los alrededores.

16825758_730585783767816_6912610594605872446_o.jpg

Varias adolescentes y un par de niñas, hijas de otros comerciantes del parque, se unieron entusiasmadas por primera vez a la dinámica. Llegaron algunas familias nuevas que aceptaron la invitación a realizar Kirigami (arte de papel cortado) con los invitados de 3DPAPEL, entre esas, una familia de la India que hablaba principalmente inglés, pero que gracias a la traducción de mi hermana y su deseo, lograron seguir los pasos de la actividad.

Las chicas me preguntaron sobre qué se trataba el proyecto; si los libros eran sólo para “niño/as”, y si ellas podían leerlos. Les explique que a pesar de que el género se denomina Literatura Infantil porque está pensado para el disfrute y comprensión de lectores infantiles; nosotras consideramos que la literatura es universal y que los libros álbum se caracterizan porque la narración textual y visual ofrece guiños para lectores de distintas edades. Reflexionando sobre el tema, pensamos que este tipo de libros son inclusivos, favorecen distintos niveles lectura y que haya más de una interpretación.

16797773_730586153767779_5997507478533129878_o.jpg

Adultos, niño/as y adolescentes se integraron con entusiasmo a realizar los animales de papel en 3D. Mientras dibujaban los conceptos salidos de su imaginación, algunos solicitaban borradores, respecto a lo cual Fabricio (coordinador actividad) respondió que ellos no los tienen porque respetan el “error” y, en sí, todo lo que sucede en el proceso de construcción y creación. Luego me comentó sobre la importancia de generar seguridad en los niño/as, aspecto que la educación formal, muchas veces, lima. Minutos después entre los manteles circulaban cerditos con cabello, conejitos dientones, elefantes flacos, perros con nombres y hasta lombrices.

Después de la actividad, los protagonistas de este encuentro fueron los libros en inglés, pues la presencia de la familia de la India y las comunicaciones con ellos, motivó a que las adolescentes busquen y lean en conjunto con mi hermana libros como Pomelo, entre otros y, también, libros de poesía.

Aproximadamente a las 13:00pm, con la ayuda de Fabricio y su familia, levantamos los parasoles, manteles y libros; recibimos muchos agradecimientos y sonrisas de los asistentes con curiosidad sobre los próximos encuentros y la promesa de que volverían.