Palabra: facinación

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PICNIC DE PALAVRAS
PRAÇA RAÍZES

Flávia Wolffowitz

Uma tarde, uma praça, famílias, diversão, música, artesanato.
Um local perfeito para saborear um farto picnic de aventuras e muita diversão.
Os livros e suas maravilhosas histórias possuem o poder mágico de encantar adultos e crianças.

Nossos encontros são esperados e compartilhados em família, transformando leitura em prazer e aconchego.

 

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Nuestro Picnic viene de la fascinación de tener nuevos lectores, las toallas están llenos de cuentos, libros de baño y poesía.

Siempre estoy ganando nuevos libros. La asociación con la biblioteca pública muncipal, partidario del proyecto siempre renueva nuestra colección. Las toallas siempre sirven un banquete abundante de aventuras.

Historias entre las historias

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Una reseña muy muy divertida de la mano de Silvi Albuja y Gina López

Lugar: Parque La Carolina
Fecha: 23 de abril de 2017
Mediación: Gina y Silvia

_¡¿Y la llave?! ¡¿y la llave?! Con rostro de preocupación, buscaba en todos los bolsillos de su pantalón jean y chaleco rojo el joven delgado encargado del Jardín Botánico.
_ Pero si la tenía en la mano – replicaba angustiado, frente a la puerta del Auditorio que permitía sacar el Librero Móvil.
Gina y Silvia se miraban una a la otra con cara de preocupación.
_ ¡¿Y ahora?! Gina respondió, volvamos a caminar por donde vinimos.
_ ¡La encontré! ¡la encontré!- una voz de alegría se escuchó detrás de las ramas y árboles.
_ Gina y Silvia empujaron el librero móvil.
_ Qué bueno regresar luego de esta ausencia – comentaba Gina.
_ Si las lluvias y el mal tiempo no ayudan mucho. Hoy hace un sol maravilloso y además es el día del libro qué mejor homenaje.
_ Bueno es hora de armarlo todo- Manos a la obra se miraron sonrientes.
_¡Y la llave del candado! ¡¿y la clave?! ¿Y ahora cómo lo abrimos?

***

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Todo esto parece sacado de algún tipo de cuento de terror o suspenso, quizá una cruel broma, pero como en todo cuento, la trama se tensa, las protagonistas sufren y finalmente llega un hada madrina o héroe que lo soluciona todo, en esta historia así fue.
Un ejército de nuevos voluntarios se sumó al banquete picniquero. Margarita, Diane, Verónica, Cristina, Diana y Cristian, este último se las ingenio y fue quien trajo una herramienta mágica con la cual los libros impacientes pudieron salir a tomar sol.

Con alegría y entusiasmo colocamos los manteles y parasoles sobre la grama crecida. Nuestro amigo sol estuvo presente, radiante e imponente, hace días había dejado de mostrar su rostro a los quiteños y nos acompañó durante toda la jornada.

Llegaron visitantes nuevos y familias que ya son parte del Picnic y rápidamente se engancharon con algún libro y se acomodaron plácidamente.

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Leímos Ramón Preocupón, Socorro, Willy el Soñador, Tito Puente (rey del mambo), y también, Cuidado con los Cuentos de Lobos.

Nuestro seguidor más asiduo estuvo ahí, Cristopher y su abuelita, también llegó Vale y sus padres Ceci y Cris, muy queridos por el Picnic ya que nos visitan desde hace mucho tiempo, y Nicole y Camila que leyeron sin parar.

Poco a poco las familias se fueron despidiendo, los nuevos voluntarios también. Habíamos recordado la clave del candado del librero móvil y ya los libros necesitaban un descanso. Al final de la jornada la alegre voz de Grace, la hermana de Gina, cantaba con su amigo que tocaba el ukelele, recogimos todo con su ayuda, cerramos la puerta del auditorio con llave, y todo mágicamente volvió a su lugar.

Una foto que dice: leer es para todos!

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Desde San Agustín, Huila, Arlex Francini ha venido realizando Picnic de Palabras por 4 años, articulado con la biblioteca pública. A pesar de las inclemencias del clima, hoy compartimos su historia con una foto que lo dice todo. Por: Arlex Francini.

El domingo 23 de Abril volvimos al parque infantil en compañía de voluntarios y con el apoyo de la biblioteca pública, después de muchos domingos desplazados por la amenaza de lluvia, tuvimos una gran tarde, con nuevos lectores y otros que nos recordaban o sabían que ya habían leído algunos libros que llevamos.

En esta oportunidad tuvimos una gran experiencia con niños que por su edad aún no conocen de letras pero sí de imágenes y fue muy agradable ver sus expresiones actuando, también se hizo vínculo de lectura con una Señora materna que está esperando mellizos.

En otro momento una niña estuvo muy aplicada escuchando la información que le transmitía una voluntaria estudiante de Ingeniería, sobre los planetas y experimentos. También fue muy agradable ver a un voluntario que nos acompaña cuando está en el pueblo, ya es un politólogo, leyendo el cuento de los tres cerditos.

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Unas niñas llegaron al final con maletines y bolsos y las invitamos a leer, pero ellas no querían que nosotros leyéramos que ellas ya podían hacerlo, entonces estuvieron un buen tiempo, cuando terminaron procedieron a lo que fueron al parque, a patinar. Es muy agradable volver al parque y generar un pequeño pero positivo impacto en la tarde de domingo en el pueblo, creemos que las personas valoran y extrañan esta actividad y eso es un motivo más para volver a leer para crear más historias

Lectura, poesía, canciones: hilos para tejer una comunidad de lectores

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Por: Pato Pereira.

Muchísima gente en la plaza. Mucha gente nueva pero también gente del barrio.

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Me acompañó la invaluable ayuda del ingeniero que llegó más tarde cargando maleta y mate. Se había comprometido el pequeño a ir con nosotros pero le agarró una siesta de último momento y no quise despertarlo. La plaza estaba llena de gente, eso pasa a veces. Era un día soleado, no tan cálido porque se está acercando el otoño… así que la gente aprovechó para salir a la plaza.

En cuanto echamos a volar los manteles se acercaron varios lectores a curiosear. Escuché por ahí un comentario “llegó el picnic de libros”, así que supe que era gente conocida. Un grupo de niños inquietos empezaron a curiosear, compartendo lecturas…

Seguimos invitando gente a acercarse, leimos, les recomendamos libros (nada que me guste más que recomendar un libro y ver que ese libro encontró un huequito en el corazón del lector).

Como ven en las fotos, no solo los niños leen, los grandes también…

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Es especial cuando me encuentro con algún pequeño lector que ya conozco hace rato, eso pasó con Bauti, el fanático de “Un lobo así de grande” que volvió después de unos meses sin verlo. Hace más de un año que lo veo en la plaza así que imaginénse lo chiquito que era. Leyó Lobo de FCE y luego se entretuvo con la Bruja Berta y El tesoro escondido del capitán Tifón… El hermano ya está tan grande que casi no lo reconozco, y ahora llegaron con una hermanita de meses ¡que espero nos siga visitando!

Al final regalamos poesías para llevar, y terminamos con un pequeño recital en donde compartimos primero poesía, Cocorococó, A lo bestia, y terminamos con el cuento de Finn Hermann…ante el pedido de algunos niños que lo habían visto por ahí…

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Como colofón, los invitamos hoy a soltar un libro en el barrio, para que se encuentre con un lector sosprendido, y acrecentemos esta comunidad lectora que crece, lenta, pero firme y pertinaz en mi barrio de Florida.

Los libros se retiraron satisfechos, el clima nos ayudó, y colorín colorado este picnic terminó…

Vuelven las historias después del invierno

Febrero llega y trae consigo el Picnic di parole a Firenze…

O sea la versión italiana del Picnic de palabras.

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Volvimos a la plaza después de una larga pausa invernal que fue necesaria par revitalizar ciertos proyectos de nuestra asociación.

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Los primeros rayos de sol del pasado domingo nos brindaron un ambiente muy agradable para estirar los manteles al pasto y ordenar los libros.

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Los niños fueron llegado de a poco, dando prioridad al fútbol, a los juegos del arenero, y a las carrera sin rumbo por el parque.

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Nos hicimos amigos de nuevos lectores, divulgamos el verbo del Picnic y contamos unos cuentos maravillosos…

 

Leer y crear

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Lugar: Parque La Carolina, Quito, Ecuador
Fecha: 12 de febrero de 2017
Mediación: Paola y Grace
Fotos y reseña: Paola López

Llegó el domingo y maravillosamente logré instalar sola el Picnic de Palabras en el parque La Carolina. Debido a distintos motivos la otra colaboradora que se había apuntado para hacerlo en conjunto, nunca llegó.

A pesar del temor que generaba montarlo sin manos, ni existencias que apoyen y unan esfuerzos, lo hice, principalmente, por respeto y reciprocidad con los invitados que habían confirmado su asistencia.

La mañana estaba fría y había un cielo nublado que anunciaba llovizna. Sin embargo, gracias a la insistencia de Cristopher y su valiosa ayuda, ubicamos unos pocos libros en los manteles e invitamos a las familias que circulaban por los alrededores.

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Varias adolescentes y un par de niñas, hijas de otros comerciantes del parque, se unieron entusiasmadas por primera vez a la dinámica. Llegaron algunas familias nuevas que aceptaron la invitación a realizar Kirigami (arte de papel cortado) con los invitados de 3DPAPEL, entre esas, una familia de la India que hablaba principalmente inglés, pero que gracias a la traducción de mi hermana y su deseo, lograron seguir los pasos de la actividad.

Las chicas me preguntaron sobre qué se trataba el proyecto; si los libros eran sólo para “niño/as”, y si ellas podían leerlos. Les explique que a pesar de que el género se denomina Literatura Infantil porque está pensado para el disfrute y comprensión de lectores infantiles; nosotras consideramos que la literatura es universal y que los libros álbum se caracterizan porque la narración textual y visual ofrece guiños para lectores de distintas edades. Reflexionando sobre el tema, pensamos que este tipo de libros son inclusivos, favorecen distintos niveles lectura y que haya más de una interpretación.

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Adultos, niño/as y adolescentes se integraron con entusiasmo a realizar los animales de papel en 3D. Mientras dibujaban los conceptos salidos de su imaginación, algunos solicitaban borradores, respecto a lo cual Fabricio (coordinador actividad) respondió que ellos no los tienen porque respetan el “error” y, en sí, todo lo que sucede en el proceso de construcción y creación. Luego me comentó sobre la importancia de generar seguridad en los niño/as, aspecto que la educación formal, muchas veces, lima. Minutos después entre los manteles circulaban cerditos con cabello, conejitos dientones, elefantes flacos, perros con nombres y hasta lombrices.

Después de la actividad, los protagonistas de este encuentro fueron los libros en inglés, pues la presencia de la familia de la India y las comunicaciones con ellos, motivó a que las adolescentes busquen y lean en conjunto con mi hermana libros como Pomelo, entre otros y, también, libros de poesía.

Aproximadamente a las 13:00pm, con la ayuda de Fabricio y su familia, levantamos los parasoles, manteles y libros; recibimos muchos agradecimientos y sonrisas de los asistentes con curiosidad sobre los próximos encuentros y la promesa de que volverían.

Picnic de Palabras contado en 4 voces

El 4 de diciembre, para cerrar el 2016, imaginamos y dibujamos historias en compañía de Zorro+Conejo: laboratorio de arte y diseño para niños. Me disculpo por compartir hasta ahora la bitácora de esa fecha especial… pero confío en que llega “tarde pero a tiempo” (como solía decir Lorca).

Varias voces nombraron la experiencia:

Juan D. Rincón:
Un domingo más de Picnic de Palabras. Un domingo más especial que cualquier otro, por ser el último del año, porque quisimos recoger todo lo sembrado en un año de palabras, alegrías, risas, lágrimas, libros y despedidas que sólo son la promesa de futuros reencuentros. El último del año, pero también el primer domingo de picnic en que llegué al parque antes que nadie; el primero en que leí en voz alta desde hace un buen tiempo; el primero en que decidimos acompañar palabras con colores, con formas, con lápices, con tizas, con figuras… Fue un domingo de EXTRAÑAR en mayúsculas, fue un domingo más de leer y reír, de juego y fotografías hecho con el alma y las manos. Un domingo hecho con las voces y las historias de todos los que hacemos parte de esta maravillosa familia construida alrededor de las palabras.

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Amalius Satizabal:
Se llenó de niños, de niños de pocos y muchos años. Luciano, un pequeñito lector nos deleitó con sus expresiones y su amor por los dinosauros. Se nos acercó Juan José, un hombre de unos 50 años, quién devoró los libros en busca de dibujos hermosos, porque “yo no sé leer, pero dibujar sí puedo.” Encontró en los libros la inspiración para dibujarnos a cada uno un mensaje de paz.

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Catalina Laserna:
Dos voluntarias fueron en busca de niños al parque, una llevó a un niño y la otra llevó a Sara, la hija de Zorro, “adoración” de Conejo, los expositores del laboratorio de diseño y arte para niños y niñas. Sara estaba tan empoderada del proyecto de su madre que sabía perfectamente cómo seducir a padres y niños. Su expresividad atrapó la atención de varios pequeños. El grupo se hizo grande y mientras terminaron de reunirse todos, Amalia leyó un cuento de unos tigres que comían unos perros que salían por la cola. Juan y Amalia hicieron el gran y anhelado show de Tito y Pepita, lo cual atrapó la atención del público con mucha fuerza hasta que llegó el momento en que Zorro y Conejo se presentaron e hicieron la invitación de recorrer el espacio para dibujar con las diferentes propuestas: unos tableros circulares instalados en el piso haciendo las veces de hoyos, de donde podía salir cualquier cosa subterránea dibujada con tizas. Había rollos de papel en las cámaras fotográficas de madera y ahí el que quería hacía dibujitos para hacer una historia entre muchos dibujitos. Había tablas con papel para copiar imágenes de los cuentos de Picnic y había unas lupas para hacer microdibujos en cuadraditos de papel que con la lupa se aumentaban. Fue fascinante ver tantas posibilidades… ¡y ni hablar del momento en que llegó el modelo para dibujar en varias posiciones! ¡¡¡Era un escarabajo gigante!!!

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Caro Cove:
Fue un Picnic muy especial, en el que se notó la unión familiar de Sara, Alejandra y John. Me gustó mucho cuando Sara fue el modelo de escarabajo, que según Dani y Amalia era un dinosauro-rinoceronte. Porque cada quien tiene su punto de vista diferente a un objeto y de eso se trata el arte. Explorar, opinar sin ser juzgado. Un espacio que se llenó de creatividad inspirado por niños, adultos, juegos con las cámaras, las tizas, las lupas, los colores, las emociones.

Algo muy bonito fue regalar los dibujos hechos por uno a personas desconocidas. Se sintió una conexión súper linda. También recuerdo el dibujo que hizo Sara de Amalia con todos los detalles: el pelo crespo, el saco lleno de esqueletos de dinosaurios…

 

Picnic de Palabras en Cuenca

Seguimos compartiendo historias maravillosas de nuestros Picnics desde diferentes rincones del mundo. Hoy presentamos el que realizaron en Cuenca en una feria navideña.

Desde Cuenca, llega este tercer encuentro gracias a María José Urgilés
Lugar: Feria Navideña de Cuenca, La Quinta y Hotel Victoria
Fecha: 10 y 11 de diciembre de 2016
Mediación: Juan Pablo Dávila y María José
Fotos: María José Urgilés.
Reseña: María José Urgilés.

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Nuestra tercera presentación de Picnic de Palabras la hicimos en dos mercadillos navideños, nos fue muy bien, lo que más nos entusiasmó es que a pesar de existir un juego inflable y distracciones como música, comida, helados y más; finalmente contra todo pronóstico, los niños y niñas acudían por un libro.

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Una anécdota para recordar es un niño que se acercó con total amabilidad a hacer un trueque, textualmente me dijo: “Te cambio este copo (refiriéndose a una piña de pino que llevaba en la mano) por éste libro (señalando el libro que deseaba con su dedo). Le explique que por el momento no hacemos trueques, pero que podría leer el libro y devolverlo después de disfrutarlo.

Y como se ha hecho algo de costumbre, los adultos no faltaron en nuestra edición, haciéndonos preguntas de lo que se trata el proyecto y claro leyendo los libros muy entusiasmados.

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Esta vez en Picnic de Palabras “La Quinta” estuvieron 11 niños y niñas entre los dos y once años.

En Picnic de Palabras “Hotel Victoria”, en total nos visitaron 11 niños y niñas en edades comprendidas entres el año y los 10 años.

En esta edición nos han pedido más libros de monstruos y de aviones. También tuvieron muchísima acogida los libros en otros idiomas, razón por la que poco a poco iremos incrementando libros principalmente en inglés.

Ahora hemos realizado Picnic de Palabras en espacios algo alternativos y nos fue muy bien. No descartamos la posibilidad de ampliar nuestro horizonte e ir probando las propuestas que la comunidad cuencana exponga.

Picnic de Lujo desde San Luis, Argentina

Entre todo el año y todos los Picnics vamos saltando y descubriendo historias que no podemos dejar de compartir. Aquí una que se registró en septiembre y que sin duda fue todo un regalo que nos parece perfecto para pensar en lo que será este nuevo año.

Por: Melina Venaccia

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El pasado sábado 24 de sep realizamos en San Luis el Picnic número 23 y como ante sala de nuestro segundo aniversario recibidos y dimos a mucha gente el mejor regalo. Istvansch un gran autor, ilustrador y editor argentino estaba en nuestra Provincia dando cursos a docentes. En uno de esos encuentros hablé con el para que pueda participar de Picnic, por supuesto al nombrarle el proyecto dijo que Si! Conoce de nosotras gracias a Selva Bianchi coordinadora de Argentina y en él ya había participado en 2014 de un Picnic junto a ella.

Desde el momento que dijo que si, hace tres meses, todo absolutamente todo fue soñar como sería ese momento, hoy escribió y me parece mentira que ya pasó. Nos preparamos mucho, realizamos toda la promoción que pudimos. En medio de eso tuvimos algunos problemas burocrático con la Universidad que la trajo a la provincia, en ese momento me llené de furia, hoy es sólo un detalle. Valió la pena todo lo que pasó, valió el momento y nada lo podrá opacar.

Llego en el día, salió un hermoso sol. El clima acompañó, vale aclarar ya que el día anterior sufrimos no más de 10 grados y vientos de 80km en plena primavera. Fuimos a la plaza una hora antes, ¿ansiedad? Si claro, nos brotaba la ansiedad por todos lados. Pusimos los manteles, algunos libros y la gente comenzó a llegar. Invitamos amigos, novios, familia, para que nos ayudaran a no perdernos ningún detalle. Conocimos ese mismo día a nuestra fotógrafa porque no queríamos perdernos ningún momento.

Mientras nuestra compañera fue a buscar a Istvansch a donde se alojaba nosotras recibimos a la gente. Llegaron muchos amigos, alumnos, docentes, nuestra profe de Literatura de la Universidad y hasta la dueña de la librería que nos ofreció préstamos los libros del autor para que tengamos en el Picnic. Una genia. Todos felices y expectantes.

Llegó Istvan y lo presenté. No recuerdo que dije, ni como lo dije, sólo se que estaba nerviosa y había mucha gente ( logre contar mediante la foto más de 60 personas), deje de hablar, la gente aplaudió y comenzó la magia… Me senté a disfrutar de las caras de todos. No podía perderme nada.

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Istvansch para los que no lo conocen es un gran autor, ilustrador y gran persona. Es un showman, habla con todos de una manera tan especial que es imposible no sonreír. Si no lo conocen, pónganse como meta hacerlo. Todos debemos plantar un árbol, leer un libro y conocer a Istvansch. Sin duda. Sentada sobre el pasto mire todo, disfrute de todo, la risa de los chicos, la alegría de los grandes. Llegó el momento de las preguntas y todo siguió siendo tan cálido y amable como es él. Se despidió con avión que va, avión que llega de Laura Devetach. ¡Tiro un avioncito y todos aplaudimos! El Picnic y la magia llegaban a su fin.

Se acercaron más chicos para hacerle más preguntas y otros para comprar sus libros. Istvan seguía respondiendo con el mismo amor que la primera pregunta. El Picnic había comenzado a las 16 hs y nos fuimos de la Plaza a las 19. La bondad y humildad de Istvan fueron tal que se quedo firmando libro por libro.

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Al final le dijimos de manera casi obligada “sentate con nosotras y come y toma algo” yo tenía la boca seca después de una hora y media… ¡Sin hablar! Me imaginaba él …
En esa charla el nos habló de lo mágico del Picnic, del concepto. La lectura al aire libre, en un espacio público es imposible que todo eso junto falle, que no sea grandioso como lo es.
Después de este Picnic tan genial, emocionante, sólo puedo agradecer.

En primer lugar a Marcela Escovar por la idea magnífica, a Selva Bianchi por hacerlo real en Argentina y también me doy las gracias a mi misma. Ver el proyecto y llevarlo adelante no es fácil, destinar un día al mes a veces se hace complicado, pero la pasión por lo que hago ayuda a que todo se más fácil.

Gracias a mis compañeras, amigas que siempre están ayudando y apostando a que Picnic sea posible, sin ellas claramente no podria. Fue un momento muy especial, el primer invitado a nuestro Picnic lo vivimos con mucha Felicidad. OBVIO gracias a Istvan que le agregó magia al mágico Picnic de todos los meses.

Un Picnic de Palabras que acelera al corazón

Después de un año lleno de mucho movimiento, este Picnic resulta una inspiración. Sumamos esfuerzos en dos semanas para recolectar libros, más de 100, enviados a Ecuador para apoyar una de las zonas más afectadas por el terremoto, con uno de nuestros grandes amigos Dipacho. Saber que ese sueño que empezó en abril sigue andando, con su propio motor de tiempo y amor es todo un ejemplo de re-construcción, esperanza y resiliencia.

Esta es la última experiencia en Don Juan- Manabí. El equipo que viajó fue de primera y aquí Juan Yanqui nos cuenta sus apreciaciones

Lugar: Don Juan- Jama
Fecha: 1 y 2 de octubre
Mediación: Juan y Gio Valdivieso Latorre
Actividad: Alegría
Fotografía: Juan
Reseña: Juan

Comenzamos la jornada reorganizando maletas y contando libros, sabía que el viernes iba a ser una jornada llena de cambios y que una palabra sería esencial para llegar a nuestro destino: flexibilidad.

Esta vez, el viaje lo hacíamos en bus y eso nos condicionó a viajar ligeros. Gio y yo habíamos seleccionado libros que resistan el viaje, de pasta dura preferiblemente, y nos repartimos unos 60 de estos para llevarlos en nuestras maletas. Alegría llevaría los materiales para su actividad con las/os niñas/os de Don Juan. Esta vez teníamos que ser eficientes con nuestro cargamento de historias, y tambíen alcanzar el bus de las 9:30 am si queríamos llegar con algo de luz al camino montaña-arriba de la casa de Rut, Esteban y Domingo.

Apenas llegamos a Don Juan fuimos rumbo a la casa de Noemí, amiga de Don Juan que conocimos en el pasado encuentro, quien nos esperaba con un cargado plato de arroz y mariscos, una taza caliente de café y las novedades de los dos últimos meses en esta villa pesquera: las cosas se estabilizaban.

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Nuestro largo día culminaba con una barriga llena, un corazón contento, y un inclinado camino hacia la casa de nuestros anfitriones. Cuando llegamos a la agradable casa de caña, nos encontramos a Rut y Esteban acabando su día, es reconfortante verlos y sentir su convicción de vida. Así también fue bueno encontrarse con Maritza, quien dos meses atrás nos invitó al almuerzo, en el bus y saber que su hostal está a pocos días de reabrir sus puertas, es bueno que los patos guardianes de Noemí estén más tranquilos con nuestra visita, es bueno volver donde los amigos.

Comenzamos el sábado designando las tareas para el día. Nuestro plan era comenzar el Picnic antes de las 11:00am para evitar el sol de mediodía, después movernos con las/os niñas/os al nuevo espacio de biblioteca que pronto será el centro comunitario, y por la tarde tomar los talleres de “A Mano Manaba”, que están liderados por unas 15 mujeres del lugar. Con la ayuda de 3 pasantes de pedagogía de la ESPE, limpiamos el pedazo de playa donde compartiríamos colores, texturas, y letras; plantamos los parasoles y ubicamos los libros sobre las alfombras plásticas.

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Alegría mientras tanto se congrega con las/os niñas/os que van llegando a la plaza central, y Gio, junto con Rut y Domingo, el burrito más querido por la gente del lugar, salen a Bellavista en busca de más lectores que quieran acompañarnos. Con una fresca mañana y unos 20 niños y niñas se abre el Picnic. Reconozco caras y, extrañamente, nombres y apodos: Luis, Paúl, La Churos, y otros cuantos se acercan a buscar libros que no han explorado todavía. Esta vez, nuestros visitantes están bastante tranquilos y les interesa terminar las historias que comienzan, incluso me invitan a leer con ellos fragmentos de libros que repasan.

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“Waterloo and Trafalgar”, de Olivier Tallec, llama la atención por sus colores naranja y azul neón de la portada, así como por la interactividad que ofrecen sus páginas; hay partes en las que puedes cambiar solo la mitad de una página que te muestra la acción directa de sus personajes vigilándose el uno al otro sigilosamente. “Paranoica”, de Jung Yumi, es como siempre uno de los favoritos por los lectores de más edad, a quienes parece interesarles la simpleza y la narrativa oscura de los gráficos en negro con detalles en amarillo y rojo.

El calor del día va subiendo, los libros y sus lectores van agotándose. Así, una tropa de niños, 3 citadinos en short, y unos cuantos perritos del lugar nos dirigimos a la nueva biblioteca de caña. Una vez allá, Gio nos da la bienvenida con unos juegos corporales que nos sacuden el calor, nos resetean la imaginación y nos ponen atentos a escuchar las instrucciones de Alegría, quién lideraría el taller basado en “Un Libro” de Hervé Tullet. Este libro lleva imágenes de puntos de pintura que suben, bajan, se desparraman, multiplican y desaparecen de acuerdo a las instrucciones que acompañan cada ilustración. Alegría, distribuye papel y pinturas líquidas en los compartimentos de las hueveras que hemos cortado con anticipación, y organiza a las/os niñas/os en parejas y grupos de hasta 3. Una vez todos sentados, Alegría lee las páginas del libro y comanda la pintada con colores y formas.

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Al cabo de un rato, los papeles que comenzaron con trazos tímidos y poca pintura, son ya un caos de color y manos manchadas de arcoiris que corren por la biblioteca para mostrarnos sus creaciones. La pintura se acaba, los niños comienzan a salir para jugar con el árbol del frente de la estructura de caña, y son las 3 de la tarde; sabemos que el Picnic ha llegado a su fín por este día. Con una foto grupal nos despedimos y organizamos nuestro equipaje.

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La tarde es para los talleres con las mujeres de A Mano Manaba. La tarde es para almorzar con Abigail, una adolescente de 15 años, quien comparte con nosotros picudo frito, una suculenta menestra de lenteja, arroz, y la historia de cómo su perrito de 2 años va recuperándose de una herida gracias a los cuidados que ella le imparte después del colegio. La tarde es para visitar, nuevamente, a Noemí quien con honesta pena nos cuenta que fue difícil encontrar el auténtico queso manaba para enseñarnos a hacer el pan de almidón. Y así tambíen, la tarde es para caminar por la playa de Don Juan, atravesar botecitos pesqueros, vecinos en caballos, pasar por las playas de Bellavista y llegar al final de la playa marcado por un peñasco rocoso, un faro blanco con lineas rojas, y conchitas de mar de colores para la hija de Gio.

El día termina al sabor de los bollos de la madre de Miriam, quien nos ha invitado a su casa a cenar. Con la caminata de regreso donde Rut y Esteban, sabemos que hemos aprendido bastante, tenemos nuevas preguntas y cargamos ideas para la siguiente visita. También llevamos saludos para Emilia y Antonio; es reconfortante saber que de lado y lado nos extrañamos y aprendemos de las historias que compartimos.

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Que bueno fue estar de vuelta. Que bueno es regresar a Don Juan recordando nombres y rostros. Que bueno es estar en Don Juan para retar ideas sobre planes de desarrollo inculcadas desde arriba, desde otros que vigilan sin involucrarse, y así reafirmar el pensamiento de que la mejor forma de vivir bien, y justo, es comprometernos como vecinos, darnos una mano como amigos y conocernos en los momentos más críticos para llegar a la médula de los problemas. Que bueno fue regresar para compartir historias, aprender de la simpleza de pensamiento de los niños de acá, y recoger conchitas de colores. Que bueno es regresar a la ciudad extrañando el sabor a Don Juan…