Lecturas y libros, Picnic de Palabras y Librosbarco, Medellín, Colombia

En cada lugar Picnic de Palabras es adoptado y adaptado a las ideas que lo rodean. En esta oportunidad, se tejió una alianza con la Fundación Librosbarco. Por: Manuela Molina

La alianza con al Fundación Librosfoto 5barco culminó en uno de los mejores picnics que hemos tenido hasta el momento. Así pues, llegamos al Jardín Botánico, lugar acordado previamente, a eso de la 1:30 p.m., en donde estaban llevando a cabo Mercado Verde, el evento propio del primer Domingo de cada mes. Nos ubicamos en un principio en la parte de atrás del Patio de las Azaleas, pero para mayor comodidad salimos a la manga y una vez ya había unos cuantos niños con sus padres, comenzó a llover y tuvimos que desplazarnos nuevamente a dentro a esperar a que escampara y allí terminamos quedándonos.

José Manuel, Edwin y Natalia de Librosbarco llevaron 70 libros que organizaron encima de una mesa, la cual convocó a tantas personas que no quedó un solo libro. Mientras adultos y jóvenes visitaban su puerto de libros, niños y niñas visitaban el mantel de Picnic y decían ¡Sí! A leerse uno y otro y otro libro, todos acompañados de su familia pasaron una tarde agradable acompañados de mágicas historias.

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Samuel y su hermano Miguel, a pesar de que no sabían leer, dejaron que les leyéramos muchos libros y Samuel, sonrió una vez terminamos de leer “El ladrón de gallinas”, porque conoció un poco de lo que es el amor. Por otra parte, Juan Camilo se acercó a un niño que leía con su madre y le dijo que al final de leer el libro que tenía en sus manos le dijera a su mamá lo mucho que la quería al igual que el protagonista del libro.


Sin importar la lluvia, 58 personas y un globo se unieron con nosotros a leer durante toda la tarde. Fue uno de nuestros mejores picnics en cuanto a la asistencia y a la recepción que tuvo la gente frente a la propuesta. Era emocionante ver la cara alegre de todos los niños, porque compartir un rato haciendo algo que no hacen comúnmente acompañados por sus padres, que también se iban mucho más felices después de haber participado de la actividad.

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Picnic de Palabras en Medellín: un espacio lleno de voces

Nos gusta movernos en el tiempo, porque así como las historias, Picnic de Palabras no sólo pasa un día, dos horas, en diferentes parques del mundo, sino que también tiene memoria. Por esto nos devolvemos al 12 de abril de 2015. Por: Manuela Molina

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Nos recibió el parque regalándonos un día extremadamente soleado y nosotros llevábamos las ansias de que este fuera un día mágico, como no habíamos podido tenerlo semanas antes por la lluvia.

Nuestro primer lector fue Nicolás, quien con su mamá, venían desde Miami a visitar a su familia en Medellín. Él con su pequeña vida y ese gran corazón, que se detenía por un milisegundo cada vez que presionaba los círculos de “Un libro”, nos encantó con su presencia y obtuvo sonrisas que él mismo se regaló, solamente por decidirse, como todo un señor, a explorar el maravilloso mundo de las palabras.

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Ese libro sí que es todo un éxito, en especial en los niños más pequeños, sin embargo pudimos darnos cuenta de que para estos niños hacen falta más libros que no requieran tanto cuidado, ni que tengan tanto texto, para que ellos puedan aprovechar su tiempo al máximo y no lleguen a aburrirse en la experiencia, sino que encuentren historias apropiadas, divertidas y pensadas para su edad.

En un momento, su mamá se detuvo para hablar con nosotros un rato y Nicolás, desesperado, gritaba: “Mami, ¿qué pasa?… ¿qué pasa?”, una vez él notó que los círculos se detuvieron a la misma vez que su mamá lo hizo. De esta manera, alzó su cabeza y sus cachetes marcados se pronunciaron en una gigantesca sonrisa al ver que al otro lado del mantel, un niño, más grande que él, tenía en sus manos la historia de “Peppa Pig”.

Alejandro, el niño más grande, invitó a su manta a Nicolás y juntos leyeron ese y unos cuantos libros más. Fue bonito ver cómo podemos crear no solo cultura, sino también lazos de amistad, lazos humanos a través de los libros.

Alejandro fue el último niño en irse y se fue llenísimo, porque del menú, probó casi todo y salió viendo estrellas, así como nosotros, que antes de empezar tuvimos la oportunidad de compartir dos lecturas: “El dueño de la luz” y “La señora de las mariposas”, ambas nos recargaron de energía para empezar la tarde.

Como Nicolás y Alejandro, hubo otros niños y niñas que junto con sus padres, se sentaron a leer toda la tarde. Además, una bibliotecóloga que se acercó, admiró nuestra labor y el hecho de sacar los libros de un espacio convencional para acercarlos a una interacción más humana y al libre esparcimiento. Como siempre, todos salieron con una gran sonrisa