El tiempo vuela y las palabras lo cuentan

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Por: Vero Angulo, desde Quito, Ecuador, Parque La Carolina

Ha volado el tiempo y en Quito ya tenemos al verano en todo su esplendor, es un día de sol en la Carolina y se puede ver a la gente disfrutando del parque, aunque ayer clima nos jugó una broma y cayó un gran aguacero, por lo que el césped aún está mojado. Junto al resto de voluntarios buscamos colocamos los parasoles y esperamos que se seque un poco el piso mientras arreglamos el carrito de los libros.

Christopher y Mateo, dos de nuestros más fieles comensales se acercan a ayudarnos a acomodar el banquete que vamos a ofrecer. Los colores de los manteles y parasoles y dan alegría al parque y llaman la atención de los guardias de seguridad que se acercan para ver que no usemos el espacio público para hacer ventas ilegales. Una vez que les contamos de qué se trata se quedan pensativos, se despiden y se van, escucho a uno de ellos decir que el siguiente domingo va a castigar a su hijo y lo llevará a que lea, seguramente a él le inculcaron eso en su hogar que leer era un castigo, espero que realmente lleve a su hijo el siguiente domingo para poco a poco cambiarle al pequeño el chip, para que se dé cuenta de lo maravilloso que puede ser leer.

Las familias empiezan a llegar, padres, madres, abuelas, tíos, tías hermanos, primos, llegan y escogen los libros que van a disfrutar. Los más pequeños luego de disfrutar de los cuentos contados por los grandes se sorprenden cuando les decimos que ellos también pueden leer, les damos un libro de imágenes y les decimos que es su turno de contar el cuento, es maravilloso escuchar todo lo que pueden imaginar.

El espacio se democratiza, los niños aprender a compartir y se dan cuenta que todos somos iguales, los padres aprenden a vivir en comunidad a cooperar y a esperar; en apenas dos horas logramos recordar que todos tenemos un niño interior y que la magia de la lectura nos acerca a él.

Es hora de cerrar los manteles y parasoles, es hora de despedirse, los invitados agradecen y se van a continuar disfrutando de un domingo diferente, los voluntarios recogemos los libros y guardamos el carrito de fantasía.

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