Historias para todos bajo el sol

Nuestra motivación: contar historias y que lleguen a todos los rincones del mundo. Hoy compartimos un Picnic de Palabras desde: Cte. N. Otamendi – Gral Alvarado – Pcia de Buenos Aires, Argentina. Por: Mirta Acosta

El domingo 23 de octubre despertó con los primeros rayos de sol, entibiando la mañana. Las redes sociales fueron testigo de nuestro afán de reclutar nuestros amigos, para compartir este picnic, especial. Alrededor de las 14.30 hs comenzó la recorrida para rejuntarnos y equiparnos de todo lo necesario. Ansiosas llegamos al Paseo. Todo el verde, el sol y la gran cantidad de personas que allí había en los juegos recreativos, nos animaban a buscar el lugar justo para asentarnos.

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Como cada encuentro, el lugar fue el más atractivo a nuestros afectos y a lo que el reparo no propiciaba. Se colgaron los banderines, se desplegaron manteles, las valijas con libros fueron ocupando sus lugares, y nuestros primeros amigos fueron llegando.

Otros que esperaban el colectivo con rumbo a ciudades vecinas, también se acercaron para conocer la propuesta, nos preguntaban y estimulaban a seguir con la misma. Mientras ordenábamos el lugar, algo de viento empezó a soplar, pero nada impedía la curiosidad y la exploración de los textos,… ¿se venden? Consultaban unos, ¿es sin compromiso? interrogaban otros. Ninguno se podía perder la posibilidad de tomar un libro.

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Muchos asistentes: mamás, hijos, abuelos, tíos; todos se acomodaron al sol o algún reparo de sombra, libro en mano y compartieron el mate que tanto nos une…más de 50 personas, coparon la plaza. Alrededor de las 15.30 llegó nuestra invitada, nuestra querida y admirada Adelina Galliti, quien con gran asombro nos volvió a contagiar con su magia, ansiosa de contar y de compartir.

Comenzamos a acompañar a los que llegaban, tentadas en sugerir libros a los comensales. Minutos mas tarde salimos a invitar a las familias del parque a compartir las historias que nos relataría Adelina. Asi fue que a las 16 hs, la cuentera con su tambor, comenzó a llamar a la ronda de cuentos.

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-¿Quieren escuchar historias? – Preguntó. Y ante la respuesta de los presentes… Pájaros que buscaban su libertad salieron a través de las historias y un elefante travieso que invitó a jugar a los grandes y pequeños… todos con gran estupor siguieron cada palabra…

Con el aplauso al final segui otro y otro. Nadie se movía del lugar, terminó la ronda de cuentos, el mate siguió pasando de mano en mano. Whattsapp radio (Emisora local) con su programa “Sexto nos cuenta” no fue indiferente, una alumna de 6TO: grado de la EP N°7 Domingo F. Sarmiento, entrevistó a la narradora para su próximo programa radial.

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Luego despedimos a nuestras voluntariosas compañeras que partían rumbo a Mar del Plata. Fue Una tarde única, con muchos espectadores, grandes curiosidades y maravillosas historias. El frio empezó a abrigarnos y nuevamente los libros a las valijas para prepararse a un nuevo encuentro.

Moverse para conocer nuevos lectores en Quito, Ecuador

Lugar: Parque El Ejido
Fecha: 22 de octubre de 2016
Mediación: Sofi, Majo, Karina y Emilia
Fotos: Sofi y Emilia
Reseña: Emilia

Esta vez nos dimos cita en un nuevo parque porque quisimos aprovechar un evento coyuntural que ocurría muy cerca: Hábitat III, este encuentro trajo a muchas personas de distintas partes del mundo para conversar sobre el futuro de las ciudades. Así que con algunos libros seleccionados, nuestras clásicas sombrillas y los manteles nos dirigimos a “El Ejido” que se encuentra en un punto estratégico de Quito, justo cuando se acaba el centro histórico y ya comienza la parte más “moderna”.

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Junto a Sofi y sus amigas, todas movilizadas en bicis, empezamos a organizar el espacio. Elegimos un lugar visible y fácil de reconocer para quienes se habían enterado del evento a través de facebook pero luego empezamos a dudar si era el más adecuado, ya que no veíamos a muchas familias por el sector. Sin embargo, como por arte de magia, algunos niños se vieron atraídos por los colores que saltaban en el lugar. Los primeros en llegar, un niño de unos 8 años y su madre, se acercaron a mirar el menú ofrecido en los manteles y él después de ojearlos rápidamente, escogió “Sofi tu mirada” escrito por Liset Lantigua con ilustraciones de Sozapato, publicado por Zonacuario. Pensé que esta elección, un libro de una editorial nacional, fue una respuesta a la familiaridad que le trajo el título y la portada, luego empecé a reflexionar sobre la importancia de tener ese tipo de obras (fácilmente reconocidas a primera vista y con los criterios que cumplen todos los libros de Picnic) y me vino a la mente todas las consecuencias poderosas que esta acción puede generar en el imaginario lector de nuestros visitantes.

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Luego de estas conversaciones internas que tuve, llegó Valentina, una niña de 6 años que junto a su madre se sentaron en el mantel donde yo estaba. Al estar tan cerca fue inevitable no escucharlas, “voy a buscar otro ma” decía ella apenas veía que estaba por terminarse el libro. Volvió a llamar mi atención que lo que buscaba era algo similar a lo que ya había leído, buscaba otras portadas con Willy, el famosísimo mono de Anthony Browne. Cuando volvió a levantarse, le mostré “Ramón preocupón” del mismo autor, abrió los ojos y vi que su mirada se sorprendía con este encuentro. De nuevo me senté a pensar en cómo se pueden tejer esos puentes a través de lo conocido hacia lo desconocido o mejor, quizás hacia lo un poquito menos conocido, y así poco a poco hacer recorridos lectores que permitan acercarnos a nuestros gustos.
Cuando me despegué de mis pensamientos y de chismosear en las lecturas de Valentina y su madre, me di cuenta que todos los manteles estaban llenos. Cada una de las voluntarias estaba leyendo con un niño o una niña diferente, no había muchos adultos, los niños llegaron solos y eso generó algo de duda. Luego, mientras conversaba con Sofi, me contó que eran hijos de los señores que vendían en algunas carpas instaladas en el parque. Algunos no habían tenido mucho contacto con la lectura pero estaban encantados con los libros.

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Majo, otra voluntaria, estuvo conversando con un niño sobre la importancia de aprender quichua, él le contó que sus padres hablaban pero que a él le daba vergüenza, así que Majo le animó a que aprenda y le confesó que a ella le encantaría saber y en seguida todas nos sumamos a esta confesión. Después de pensarlo, el pequeño pareció sentirse un poco más convencido. Es triste mirar cómo intentamos tapar, por vergüenza (propia o ajena), nuestras raíces, todos lo hacemos casi sin darnos cuenta, así que este encuentro fue otra sacudida en el Picnic.

Ya casi al final de la segunda hora, llegaron algunas amigas extranjeras de Sofi que vinieron para Hábitat III. Ellas, aunque hablaban poco español, se sentaron a escuchar con mucha atención las lecturas de Sebastián y además cuando terminó le obsequiaron una monedita de Canadá que habían traído para los niños. Otro encuentro bonito que hubo al final de Picnic, fue el de Sheila con su papá. Ella, de 6 años había pasado todas las dos horas yendo y viendo de libro en libro y de voluntaria en voluntaria, hasta que su padre, un poco asombrado se acercó para ver qué es lo que estaba haciendo. Le invité a sentarse y Sheila se animó a mostrarle que sí puede leer. Tomó “Dos pajaritos” un libro de imágenes de Dipacho y se puso a contarle toda la historia de principio a fin, él me miraba como buscando una respuesta a lo que estaba haciendo su hija, yo le dije que eso también es leer, que nos han hecho pensar que solo se lee letras pero que la lectura de imágenes es igual o a veces más importante.

Y acabo con esta pequeña frase de Teresa Durán para recordar la necesidad de tomar consciencia sobre lo que implica leer “antes de saber leer se ha de saber sentir… Amamos a quien nos habla y, también y sobre todo, a quien nos escucha. Igualmente, sin duda alguna, amamos la imagen de quien nos habla y nos escucha. Porque la imagen es también comunicación, una comunicación muy especial que se transforma en conocimiento”.

Sol después de mucha lluvia en Bogotá

Como tuvimos que cancelar, por mal clima, las pasadas dos fechas (18 de septiembre y 2 de octubre), el domingo estábamos anhelantes. Afortunadamente, el cielo amaneció despejado y radiante, y el clima nos sonrío y fue nuestro cómplice a lo largo del día.

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Al llegar al parque reconocimos que una familia había armado carpa en el lugar donde regularmente colocamos el mantel con los libros, así que buscamos sombra cerca y nos ubicamos. Mi papá ayudó a colgar el afiche antes de regresar a casa, y María Leonor (mamá de Marce) y yo organizamos el espacio: mantel, libros, cobijas. Entre tanto, una familia que nos había visitado en otras ocasiones llegó: algunos integrantes prefirieron ir primero al parque y otros buscaron un lugar y comenzaron a leer y a compartir. En ese momento apareció Juan David, nos sentamos y leímos en voz alta un rato, recibimos a las personas que fueron llegando y él registró con la cámara algunos momentos.

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‘Enrique Rojo’ (Andrés Sarmiento) nos acompañaría. Compartiría con los lectores “Baba y Utu”: historia amazónica —cuyos protagonistas son una cocodrila, un jaguar y una anaconda— ilustrada por el reconocido y genial caricaturista Matador. A eso de las 2:30 llegó Andrés Sarmiento y lo acompañaba Chuck: un precioso golden retriever que cautivó a los participantes con sus gestos y su buen comportamiento. Lo podrán ver en algunas de las fotos.

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Andrés se acomodó (Chuck a su lado) y hojeó algunas historias. Rápidamente, me dirigí al parque e invité a las familias que estaban presentes. Cuando regresé, más personas se habían sentado y ya escogían libros del mantel. Antecitos de las 3:00 comenzó la actividad: ‘Enrique Rojo’ nos habló del porqué de su seudónimo, de las lenguas amerindias, de su hijo Joaquín, y presentó “Baba y Utu”. Al finalizar, firmó libros, conversó con los lectores y se tomó fotos. Como verán en una de la pequeña galería que adjunto, dejó en Picnic un ejemplar de su libro y escribió una linda dedicatoria.

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Otros integrantes del equipo (Daniela, Andrés, Rachel y Rafael) y quizás unas cuarenta personas más (y dos peludos cuatro patas) estuvieron presentes.

Antes de poner punto final, me gustaría compartir con ustedes que dos razones más hicieron del pasado Picnic algo especial:

Emilia Andrade (amiga del alma y coordinadora de Picnic de Palabras Ecuador), su mamá y su papá nos acompañaron.

Un pequeño equipo de Panamericana (la editorial que publicó “Baba y Utu”) estuvo apoyando al autor, registrando el momento y disfrutando de Picnic. Con Camila, una de las integrantes del área de comunicaciones, hablamos de la importancia de sumar esfuerzos, de crear alianzas: Picnic podrá seguir siendo uno de los espacios para presentar nuevas voces e historias y en el parque recibiremos a otros autores/ilustradores.

Picnic en Iquique, Chile

Picnic de Palabras Iquique, Región de Tarapacá, Zona Norte, Chile

Por Marcela Riquelme

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Hoy tuvimos sesión en la playa, llegamos cada una junto a nuestros hijos, como siempre. La tarde estaba cálida y ventosa , mucha gente en la playa, disfrutando, tal vez, del 18 chico, pues en Chile, celebramos nuestras fiestas patrias el fin de semana pasado. Instalamos los libros clasificándolos por edades, por tipos, en las diferentes mantas multicolores, extendimos los banderines y mientras hablábamos de nuestros próximos proyectos para el Picnic (que la verdad, siempre nos vienen las ideas por mil y vuelan tanto que no casi no alcanzamos a tomarlas todas), cuando veo caminando una colega del trabajo que viene junto a su hijo acercándose hacia donde estamos.

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Ya me había avisado que vendría y la verdad me dio mucha alegría porque de toda la gente que dice que irá casi nunca aparece. Venía con libros y todo el entusiasmo. Luego llegó otro amigo con su hijo y como siempre la gente que pasa y nos pregunta si vendemos, algunos que se quedan mirando sorprendidos y luego es como si quisieran escapar del influjo de los libros, se van caminando sin mirar.

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Una familia que no conocíamos se sumó y estuvo leyendo, la madre muy contenta, nos agradeció al irse.Estamos pensando preparar algo especial para el próximo encuentro que será la próxima semana, a ver si captamos más público. Como siempre es un gusto salir de casa a compartir la lectura con los niños, leer para otros, para la próxima esperamos tener más lectores. 

Palabra por o: observación

Bitácora del 30 de octubre de 2016

Por Teresa Farfán.

San Pedro Garza García, Nuevo León, México

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Estamos muy felices de avisarles que Picnic de Palabras en San Pedro de Pinta vuelve a estar activo todos los domingos. Gracias a Lucila por ponernos en contacto con Avril y el maravilloso grupo de voluntarios que nos van a ayudar todos los domingos, ellos son Juan, José Ángel, Andrés, Patricio y Nicolás, todos son estudiantes de 5to semestre de preparatoria, van a hacer con nosotros su servicio social.

Les cuento como nos fue hoy, llegamos a las 11:30 a.m., tuvimos 24 familias, 69 asistentes y ocho voluntarios. Uno de los asistentes era francés y una familia era italiana.
Era muy lindo porque al caminar entre las familias escuchabas francés, italiano, inglés y español. Una familia estaba hablando con su hija en inglés, ya no investigue si eran mexicanos o no. Necesito hablar con las embajadas y los consulados para conseguir libros.

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Lo más divertido, fue ver pasar al perro que iba de Lobo Feroz disfrazado de abuelita con el cazador. El hermoso perro disfrazado de vampiro. El primer niño que llego disfrazado de pirata y el que se disfrazó de calavera, también llego un niño de astronauta y Avril le dio un libro sobre las estrellas. Llegaron dos enormes Gran danés con una familia.

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Y lo más hermoso los gritos de los niños y las familias invitando a más familias a platicar con ellos y a leer. Ver los manteles otra vez llenos con muchas familias, ver muchos papas solos con sus niños poniéndole todo el entusiasmo al contarles el libro. Escuchar a una niña que le dan a elegir “¿Quieres que te lea yo o tu papá?”, le preguntó uno de los voluntarios. Y la niña responde –“Mi papá.” 8 familias eran de papá con sus hijos.

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Estoy detectando familias en que la mamá le lee al hermanito más grande o a la hermanita y no incluyen al bebé de meses que está en la carriola o jugando con los libros, solito.
Si tienen recomendaciones para lectura con bebés de meses para ayudar a estas familias por favor escríbanme.


Saludos a todos y felices Picnic de Palabras.