Historias que nos habitan

Por: Marcela Escovar

La última vez que me hicieron una pregunta difícil: ¿Cuándo fue la última vez que lloraste de la felicidad? Fue difícil contestar, por todos los momentos que he tenido y que me han llegado al fondo del alma y sin querer irse.

Picnic de Palabras es sin duda una experiencia que me sigue explotando el corazón, ver cómo cada domingo se replica en diferentes rincones del mundo, en plazas y parques, demuestra el poder que tiene la voluntad para transformar. Creo en la lectura como una experiencia que es capaz de darnos un espacio para respirar, para estar en el mundo desde otras voces, realidades, tiempos.

Sobre todo, para mi leer es una acción en donde la empatía se revela, sin darnos mucha cuenta. Queremos a los personajes, porque nos identificamos con unos y tenemos conflictos con otros. En ocasiones nos recuerdan personas cercanas de nuestro mundo real a quien seguro les recomendaremos lo que leemos en algún momento. Las emociones y pasiones florecen y nos damos cuenta de lo vivos que podemos estar.

Así que para responder a la pregunta, tuve que hacer un barrio de historias, momentos, y encontré que eso me pasa sobre todo cuando me conmuevo. En la cuarta celebración del cumpleaños de Picnic de Palabras, donde sobre todo el clima fue totalmente incierto, todo resulto bien, y desde la frontera -como esos personajes que en los libros para niños son dibujados al borde, porque parece que no pueden entrar- pude observar a más de cien personas reunidas y felices alrededor de historias contadas en voz alta. Era magia, estábamos haciendo magia, algo pasaba ahí que era completamente fascinante, y que para mí es el alma de Picnic de Palabras.

Me conmueve y me hace llorar de la felicidad la capacidad que tenemos como seres humanos de generar experiencias en donde podemos tocar el alma del otro.

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Cómo nace Picnic de Palabras, Chosica, Perú

Facebook nos conectó con Rosario para pensar como instalar Picnic de Palabras en Perú. Un año después, logramos aterrizarlo porque viajamos hasta Perú, pasando por Cusco, el valle sagrado, Lima, Chosica y Huánuco, en nuestro primer viaje internacional de formación de formadores para replicar las prácticas de lectura y el proyecto de Picnic de Palabras gracias a Mi primer libro.

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El resultado fue dejar a más de uno enamorado, y con la emoción de haber estado en el primer Picnic de Palabras en Chosica, Perú. Escogimos el parque principal donde todas las familias se reúnen a pasar el día. A un lado hay ferias, carrusel, inflables, así que nos hicimos del otro lado, dudando que tan exitoso sería escoger este lugar.

Resulta que justo alrededor de la zona donde nos encontrábamos, hay carritos de comida, puestos donde la gente puede almorzar comida típica peruana junto a sus familias y pasar la tarde en el parque. Lo que no sabíamos era que dentro de estos carritos también hay familias y niños que decidieron venir a leer junto a nosotros.

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Cada parque donde hacemos Picnic de Palabras también nos da estos niños que son realmente nuestro principal público objetivo. Esto nos muestra lo tanto que nos parecemos a pesar de las diferencias. Leímos durante dos horas, y fue difícil porque en su mayoría eran libros en inglés, sin embargo, esto no fue un impedimento para los asistentes. La lectura de imágenes se disparó y las conversaciones alrededor de las ilustraciones nos permitieron hacer lecturas más largas, con un mayor grado de atención y mientras los lectores nos pedían más. El resultado es encontrarnos con lectores insaciables.

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Cada Picnic de Palabras es único y a la vez tiene la capacidad de replicar un sentido de comunidad reunida alrededor del amor y del reconocer al otro que lo hace único. Se siente el valor del tiempo en todas estas personas que leen, en las sonrisas de los niños, en cómo se emocionan, se tensan, están a la expectativa, todo en simultánea.

 

Minicrónica desde La Paloma, Uruguay

Picnic de Palabras, sábado 9 de Julio, en La Paloma, Uruguay.

Por: Laura Labov

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Hace mucho que quiero contarles del último Picnic, pero hemos tenido días con cortes de luz y tormenta. Acá va esta mini crónica…

El pronóstico para el sábado era bueno, soleado y templado. Cuando nos levantamos estaba gris, pero preparamos todo y salimos pensando que se iría poniendo lindo…
La verdad es que fue un día de un frío polar. Yo fui sola con los libros, nadie podía acompañarme, así que las fotos que tengo son poquitas y sin lectores, porque una vez que empecé a leer, ya no me dejaron parar. Llegué, preparé todo y dí una vuelta por la feria. La gente recién estaba llegando. 
De a poco se fueron acercando los niños: Caetano, Amelia, Lautaro, Trayén, Ayún y Amador.

Estuvimos leyendo sin parar durante una hora y media. Ellos se ponían de acuerdo para elegir los libros y yo se los iba leyendo en voz alta. Fue un Picnic muy pequeño pero a la vez muy especial con los niños de los feriantes que pasan sus mañanas de sábado ahí, a pesar del frío. A mí me encantó, porque durante ese ratito estuvimos todos muy cerca, disfrutando, y, de alguna manera, el sol salió un poco para nosotros.

Historias de todo tipo desde Río de Janeiro

Rio de Janeiro, 31 de Julio de 2016

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Quinta da Boa Vista
Estoy aquí para hablar de nuestro picnic ‘carioca’, pero ahora voy a hablar de la nona edición, realizada el último domingo – 31 de julio. El domingo se levantó nublado, pero a la tarde, en el horario que nuestro encuentro con la lectura estaba marcado, el sol apareció. El parque estaba lleno, con muchas fiestas y picnics tradicionales. Así, después de arreglar a los libros, los manteles, la placa con nuestro nombre – Picnic de Palabras – y la nueva cesta temática que ahora nuestro Picnic tiene, invitamos a los niños presentes en el parque para leer con nosotros.

En esa edición, escogemos un tema para la lectura: la cultura indígena. A pesar de ser muy importante en la formación cultural de nuestro país, la cultura indígena sigue siendo menospreciada y estereotipada, principalmente por las escuelas. Por eso, elegimos el libro “A História do Monstro Khátpy (Um dia na Aldeia Kisêdje)”, que además de tener lindísimas imágenes, es bilingüe, para la narración de la historia inicial hecha por mí.

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Como tradicionalmente ocurre en la tribu Kisêdje, una tribu de Mato Grosso (BR), yo no utilicé el libro para hacer la lectura, pero exploré las gesticulaciones y el suspense típico de las historias de tradición oral. De esa manera, los niños presentes en nuestro Picnic de Palabras conocieron una historia que los indios de la Aldea de Kisêdje suelen narrar para que los niños de allá tengan cuidado en la floresta.

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Después de la historia, invitamos a los niños a leer con los voluntarios presentes y con sus familiares. Al notar que algunos ya estaban por salir o no estaban más se interesando por otros libros, los invitamos a hacer unas actividades relacionadas al tema del día: cultura indígena. Las actividades fueron muy bien recibidas por los niños, que se divirtieron bastante, como se puede mirar en las fotos. Teniendo en vista el éxito y las alegrías de esta edición, que mucho agradó a los pequeñitos, estamos a planear un Picnic enfocado en “parlendas” (igual típico de Brasil), “trava-línguas” (“traba-lenguas”) y otras actividades tradicionales brasileñas articuladas con la lectura!

¡Nos vemos en Picnic de agosto!

Llegamos con buen paso, mitad de julio en plaza Tasso, Italia

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Por: Andrea Gasparri

Ha sido todo un existo con niños, padres, cuentos y alegría. Había caras ya conocidas y muchas nuevas, todas arrimándose curiosas a la cobija del Picnic di parole, debajo del gran roble en plaza Tasso a Firenze. Nos rodeaba un gentío de ancianos que aparentemente suelen tomarse el descansito de la tarde en los banquitos de la plaza. A parte había otros personajes residentes, como un grupo de chicos entrenándose en el parkour, un par de hippies viajeros que merendaron en el pasto, unos borrachos bigotudos que tomaban vino de cuarta pero también curiosos de ver tantos libros ordenados en una cobija. Claro porque esta es la magia que se desata al soltar el mantel colorido del Picnic, una burbuja de curiosidad invadiendo el entorno y llamando la atención de todos los pelandrunes del parque.

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Una señora con un sombrero azul, viendo que teníamos el libro del Marjane Satrapi El dragon Ajidar, se nos acercó para pedirlo prestado y leerlo sentada y tranquilamente un poco distante. Gracias a ella pudimos darnos cuenta que es importante traer títulos para los adultos también, cosa que haremos seguramente a partir del mes que viene.

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Pero ya unos quince niños estaban tirados para leer nuestros libros, y cada tanto nosotros contando un cuento para todos. Cuando de repente nos llamó la atención el hecho que la plaza, que no es muy grande, estaba repartidas en zonas con grupos de niños dedicándose a varias actividades… columpios, pelotas, charlas, escondite. Entonces decidimos dar una incursión en el mismo centro del predio. Le pedimos a los chicos que estaban sentados con nosotros a ayudarnos a improvisar un flash mob de lectura y ahí involucramos a la muchedumbre del parque (incluyendo adultos) en la lectura de De la cabeza a los pies de Eric Carle.

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Fue increíble. Unas treinta personas haciendo los movimiento de los animales que se alternan en las paginas del libro. Ahí en el corazón del barrio de San Frediano, patria de los blancos del calcio histórico, debajo de los muros del jardín de la noble familia Torrigiani, en esta área bohemia y popular mas bien conocida como Oltrarno, el pasado 18 de julio Picnic di Parole nos regaló otro momento de gran emoción orgullo.

En agosto la ciudad se encontrará vacía, igual nosotros estaremos presente en algún parque de la ciudad, listos para contar nuevos cuentos.

Mientras tanto… aguanten los lectores.