Sinónimos: lectura y libertad

Un Picnic de Palabras que está repleto de historias, momentos, lecturas, voces, y sobre todo palabras para acercarnos a un momento que ya fue y que ahora es una historia más de nuestra colección de recuerdos. Una experiencia que en si mismas siempre es única, cada vez que se realiza y que nos hace sentir en casa, cerca, en familia, más allá de la distancia. Por: Mónica Esmail

12 de marzo
Comandante Nicanor Otamendi

Tuvimos un Picnic muy alegre y distendido, aunque los lectores tardaron en llegar, por momentos parecía una reunión de domingos en familia por el bullicio, la alegría del encuentro, el saludo y llamado a los gritos al que pasa. Algún papá que se quiere ir y su hija que se quiere quedar a leer, la vecina que le dice “Andá tranquilo, yo la miro”, otra mamá que le insiste a su hijo que venga a leer y él sólo quiere ir a jugar a la pelota con sus amigos, aunque después de un rato también se acercan y elijen sus libros. Los perros del pueblo acomodándose entre los lectores, un mate por acá, una galletita por allá.

Como estamos al lado de los juegos, de la cancha de básquet y de todo el césped para jugar al fútbol, nuestros lectores son bastante itinerantes, un rato juegan, otro leen, otro andan en bici, así que se van renovando, es difícil concentrarlos a todos para leerles como hacíamos en los primeros Picnics, es una actividad muuuuy libre. En total habrán sido alrededor de 30 personas las que se acercaron a leer. 

picnic 1.jpg

Algunos momentos que recuerdo fueron: “¿Me leés acá con él?” Le dijo una nena a Mirta acercándose al perro vagabundo del pueblo bautizado por todos “Nicanor”, y mientras escuchaba el cuento no dejaba de tomarle la patita, en realidad Nicanor no dejaba de agarrarle la mano a ella.

“Maaa me leés este?” –“Pará que termine este que está re bueno!” (está leyendo Cuentos de Amor de locura y de suerte de Liliana Cinetto.) –Escuchen lo que dice acá! y muy divertida lee para todos un fragmento. Después de un momento se la ve secándose las lágrimas por la emoción que le produce el mismo cuento (eso que nos pasa a veces con los libros, nos llevan de la risa al llanto, no podemos parar de leerlos y nos transportan muy lejos de donde estamos realmente).

“Tomá leé este que te va a encantar!” le dice una nena a un amiguito que recién llega. (Le entrega Iyoké es muy pequeño de Nathalie Dieterlé.) La misma nena, después de intentar leerle a una beba bastante inquieta, la agarró, se la llevó a la mamá y le dice: “Tomá, cuidala porque se te va para cualquier lado!” Y se eligió otro libro.

picnic 3.jpg


Una tarde más donde se ven caras de alegría, de sorpresa, de emoción, tanto de chicos como de grandes, grandes que por un momento vuelven a ser niños.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s