Historias para acompañar una fractura desde Buenos Aires

Por: Selva Bianchi

El 24 de enero tuvimos el primer picnic del año en San Cristóbal. Fue la primera vez en más de dos años que tuve miedo de no poder hacerlo. Durante la semana tuve una fractura en el tobillo y coincidió con que casi todo el equipo está de vacaciones. Como en esta sede siempre tenemos invitado especial y combinar fechas es muy complicado, sumado al hecho de que ya lo habíamos anunciado, fueron unos días de incertidumbre. Mi mamá ofició de fotógrafa y mi esposo de chofer y cebador de mate.

picnic 1
Finalmente se pudo realizar. Llegamos muy temprano al parque, hacía tanto calor que las pocas personas que había estaban jugando al agua en una fuente. Naturalmente yo no podía darme una vuelta para convocar gente y tampoco quería molestar a mis dos ayudantes a los que ya había vuelto medio locos. Así que desde el mantel traté de enganchar a los chicos que veía cerca. Así fue que pasaron unos adolescentes que venían a jugar al fútbol y los invité sin mucha esperanza. Para mi sorpresa aceptaron y recorrieron desde las historietas hasta los libros para los más chiquitos. Después de un buen rato se fueron a jugar y uno de ellos decidió quedarse hasta el final viendo los trabajos de la invitada.

picnic 2
Eva Mastrogiulio es diseñadora gráfica e ilustradora. Trajo sus trabajos originales y los libros impresos. Hablamos de cómo dibuja, de técnicas y también leímos en rueda algunos de sus libros. Una nena de 8 años a quien le costaba leer en voz alta fue la que más insistió, incluso leímos cuentos de otros autores. Su mamá se sumó a la rueda y su papá se quedó en un costado leyendo. Al final del encuentro, el señor me dijo que se había enganchado un montón con las leyendas griegas “y eso que no me gusta leer” agregó.

picnic 5

En un momento Eva se lamentó de no haber traído papel y lápiz para dibujar. Yo tenía tres marcadores y una birome. Entonces les preguntó a los chicos si querían que hiciera un dibujo. Todos aceptaron y una nena de 6 años empezó a improvisar un cuento sobre un gato. Eva comenzó a ilustrar la historia que iba creciendo con preguntas que le hacíamos a la nena. Ella muy entusiasmada fue contando con detalles y Eva fue invitando a los chicos a sumarse a la ilustración que terminó siendo de creación colectiva. Al final hizo un sorteo con uno de sus libros. Eva quedó tan contenta que prometió volver a visitarnos con sus hijos.

picnic 3
A pesar del calor hubo bastante concurrencia, fuimos en total 27 personas. Como broche final, se acercó un señor que había estado al principio con su hija y luego no volvimos a verlo. Se había ido a los juegos con la nena y uno de nuestros libros y al ver que nos preparábamos para irnos se acercó a devolverlo diciendo que aún no había podido terminarlo pero que venía para el próximo encuentro.

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