Nuevas princesas de Picnic de Palabras desde Brasil

Nuevas historias de lo que sucede en cada Picnic de Palabras. En esta oportunidad desde Río de Janeiro, Brasil. Por: Mariana Elena Pinheiro

 

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El domingo 14 de febrero tuvimos nuestro tercer Picnic de Palabras en Rio de Janeiro, Brasil. Fue un encuentro maravilloso, lleno de aventuras y emociones. Nuestra lectora oficial Mariane Sousa leyó el libro “A Pior Princesa do Mundo” (en una traducción libre ‘La peor princesa del mundo’). En este libro se habla, en alguna medida, de los estereotipos acerca de princesas e, igual, de las mujeres. La ‘princesa’ del libro no se parecía en nada a las princesas de Disney.  Soninha, la protagonista, no quería casarse y tampoco quería vivir bajo la sombra de un hombre en un castillo. A ella le gustaba viajar, ser libre e independiente. Fue una historia encantadora. 

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A las 10 am empezamos a arreglar las cosas, salimos a buscar árboles, organizamos los manteles y llamamos a los niños. Cerca en donde hacemos el Picnic de Palabras hay muchos espacios para picnics, donde las personas hacen fiestas de cumpleaños y planes de almuerzos familiares. Por eso, hay siempre muchos niños, quienes, por lo general, se agregan a nuestro Picnic.

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A los papás les encanta la idea del Picnic de Palabras, nos agradecen y nos piden que lo hagamos siempre, pues les gusta mucho la actividad. Tuvimos más de 15 niños leyendo con nosotros y cerca de 7 personas del equipo – personas queridas y muy colaborativas. Es así como nuestro Picnic de Palabras en Río crece a cada día más. 

 

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Ecos de Picnic de Palabras desde Puebla

Arranca el 2016 y con todo el entusiasmo y la actitud por compartir el deliciosos menú de Picnic de Palabra el domingo 17 de enero.

Tendimos los manteles por cuarta ocasión en el parque “Laguna de Chapulco”, el señor sol hizo su espectacular aparición después de varios días fríos y nublados así que los 19 comensales pudimos disfrutar de la lectura al calor del sol.

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La familia Moreno Olvera siempre presente en el Picnic de Palabras inició la lectura del libro: “Monstros Mexicanos”, esta familia le da continuidad a la lectura de libros extensos como este durante varias sesiones de Picnic. En la conversación con ellos manifestaron que su hijo de 7 años quedo impactado de tal manera por “La Enciclopedia de los Rebeldes” que comenzó a cuestionar temas como la religión. Situaciones como estas son satisfactorias y es maravilloso ser testigo de la interacción que detona la lectura en familia.


El plato fuerte de este Picnic fue “El Soñario o Diccionario de Sueños del Dr. Maravilla”, después de su lectura los comensales realizaron la creación de personajes a partir de una imagen reciclada de revista y los personajes que más les gustaron de los libros que han leído.

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Gael de 12 años nos regaló una réplica de su obra de arte “el señor cara de bicicleta”.
Hasta aquí el reporte, pronto más noticias de Picnic de Palabras Puebla.
¡Feliz año, que este lleno de libros y diversión para todos!

Por: Rosario Ramírez

Historias para acompañar una fractura desde Buenos Aires

Por: Selva Bianchi

El 24 de enero tuvimos el primer picnic del año en San Cristóbal. Fue la primera vez en más de dos años que tuve miedo de no poder hacerlo. Durante la semana tuve una fractura en el tobillo y coincidió con que casi todo el equipo está de vacaciones. Como en esta sede siempre tenemos invitado especial y combinar fechas es muy complicado, sumado al hecho de que ya lo habíamos anunciado, fueron unos días de incertidumbre. Mi mamá ofició de fotógrafa y mi esposo de chofer y cebador de mate.

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Finalmente se pudo realizar. Llegamos muy temprano al parque, hacía tanto calor que las pocas personas que había estaban jugando al agua en una fuente. Naturalmente yo no podía darme una vuelta para convocar gente y tampoco quería molestar a mis dos ayudantes a los que ya había vuelto medio locos. Así que desde el mantel traté de enganchar a los chicos que veía cerca. Así fue que pasaron unos adolescentes que venían a jugar al fútbol y los invité sin mucha esperanza. Para mi sorpresa aceptaron y recorrieron desde las historietas hasta los libros para los más chiquitos. Después de un buen rato se fueron a jugar y uno de ellos decidió quedarse hasta el final viendo los trabajos de la invitada.

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Eva Mastrogiulio es diseñadora gráfica e ilustradora. Trajo sus trabajos originales y los libros impresos. Hablamos de cómo dibuja, de técnicas y también leímos en rueda algunos de sus libros. Una nena de 8 años a quien le costaba leer en voz alta fue la que más insistió, incluso leímos cuentos de otros autores. Su mamá se sumó a la rueda y su papá se quedó en un costado leyendo. Al final del encuentro, el señor me dijo que se había enganchado un montón con las leyendas griegas “y eso que no me gusta leer” agregó.

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En un momento Eva se lamentó de no haber traído papel y lápiz para dibujar. Yo tenía tres marcadores y una birome. Entonces les preguntó a los chicos si querían que hiciera un dibujo. Todos aceptaron y una nena de 6 años empezó a improvisar un cuento sobre un gato. Eva comenzó a ilustrar la historia que iba creciendo con preguntas que le hacíamos a la nena. Ella muy entusiasmada fue contando con detalles y Eva fue invitando a los chicos a sumarse a la ilustración que terminó siendo de creación colectiva. Al final hizo un sorteo con uno de sus libros. Eva quedó tan contenta que prometió volver a visitarnos con sus hijos.

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A pesar del calor hubo bastante concurrencia, fuimos en total 27 personas. Como broche final, se acercó un señor que había estado al principio con su hija y luego no volvimos a verlo. Se había ido a los juegos con la nena y uno de nuestros libros y al ver que nos preparábamos para irnos se acercó a devolverlo diciendo que aún no había podido terminarlo pero que venía para el próximo encuentro.

Historias, voces y colores desde Quito

Lugar: Parque La Carolina.
Fecha: 10 de enero de 2016
Mediación: Ana Paula, Emilia y Valeria
Fotografías: Óscar
Reseña: Valeria Quilago SV

El primer Picnic de Palabras del año en Quito

Comenzó el 2016 y Picnic de Palabras Ecuador ya extendió sus manteles de cuadrados rojos y blancos sobre el césped del Parque La Carolina en la ciudad de Quito. Este domingo, después de la temporada de fiestas, Picnic se empoderó de su espacio para desplegar los libros que proponen a sus lectores, mágicos viajes a través de sus páginas.

La noche anterior había llovido. Amaneció nublado, pero con el paso de las horas el cielo iba liberándose de las nubes. Al llegar al parque el frío capitalino todavía se sentía. Pero un caluroso saludo y una gentil bienvenida que nos dieron las señoras que trabajan ahí vendiendo comida o dulces nos llenó, aún con más energía.

Empezamos a organizar, a decidir los lugares donde estarían los manteles, a disponer los libros, desenrollar los banners. Colocamos unos parasoles amarillos y azules, pues el sol quiteño puede ser fuerte, sobre todo a media mañana y queremos que nuestras familias se sientan cómodas todo el tiempo.

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Con todo listo, ya empezamos a invitar a las personas a que se acerquen y sean parte de esta poderosa iniciativa de fomento a la lectura.  ¡El primer Picnic del año!

Poco a poco se iban acercando las personas. Unas ya son de la casa como Mateo de 10 años que nos acompaña casi siempre. Su entusiasmo es contagioso. Sabe mucho porque se nota que le agrada leer. Le gusta ayudarnos con la logística y está pendiente de los demás niños, sobretodo si los conoce. Otros, en cambio, se aproximan sin estar seguros de qué se trata. Al explicarles lo que es Picnic, muchos no dudan en participar y dejarse llevar por el amor a las buenas historias.

Dos hermanitas que iban con sus nanas aceptaron quedarse y leímos mucho. Una de ellas, Turquesa, de cinco años, pidió que se le lea varias veces el libro ‘Socorro’ de Michael Escoffier y Mattieu Maudet. Lo que nos confirmó que los niños son re-lectores por naturaleza. Los adultos también deberíamos re-leernos nuestros libros favoritos.picnic 2

La gente seguía llegando. Cada vez sumábamos más. Hablamos con una familia de madre ecuatoriana, padre y bebé brasileños. Nos contaron que se acababan de mudar de Río de Janeiro a Quito hace pocas semanas y que se enteraron de Picnic gracias a las redes sociales. Se despidieron encantados y prometieron que volverían.

En otro mantelito estaba sentada Andrea de nueve años. La encontramos leyendo ‘El día de los muertos’ de Ivar Da Coll. Nos situamos cerca de ella y nos dejamos llevar por su lectura en voz alta. Escuchamos cómo pronunciaba cada palabra, sus silencios, sus pausas. Realmente fue algo hermoso.

Ya casi al final, Mateo, junto a otros dos de sus amigos, abrió una caja que contenía colores, marcadores y crayones. Al detectar eso, varios niños se pusieron a dibujar y colorear, mostrándose entre sí sus grandes trabajos artísticos.

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Llegó el medio día y con él; el momento de recoger, ordenar y guardar todo hasta la próxima ocasión. Nos despedimos felices porque Picnic una vez más consiguió, de alguna manera, conectar a los niños y sus padres con la Literatura. Fue otra oportunidad para estrechar más los lazos de Picnic con su comunidad.

Como dijo Emilie Buchwald, autora norteamericana, “los niños se hacen lectores en el regazo de sus padres”. Por eso Picnic busca generar esos encuentros entre las familias y los libros.