Atando historias desde Ciudad Bolívar, Bogotá

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CUARTO PICNIC: Encuentro con Amalia Low
Diciembre 6 del 2015
Por Wendy Velásquez
Este fue uno de mis días más caóticos del mes, era una fecha muy especial porque vendría el equipo de Picnic Parque Alcalá a visitarnos, y traían a nada ni nada menos que a Amalia Low!!! Llamadas, corridas, carro tras moto y moto tras carro, en fin una odisea para recogerlos pero al final llegamos juntos al barrio. Cambiamos por esta única vez el lugar del picnic, no lo hicimos en el pequeño espacio del parque de concreto -no cabíamos todos- sino que lo hicimos en una zona verde en recuperación frente a la casa cultural -gracias totales a Mauricio y su equipo-.
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Nos acomodamos, extendimos nuestras sábanas y empezamos a leer; nos trajeron muchos regalos, Amalia fue muy tierna y nos dio sus libros con un bonito moño de regalo. Los niños fueron los que destaparon afanados los libros nuevos y ponían cara de sorpresa cuando les decía que ella los había hecho, también nos trajeron unos cuantos de Claudia Rueda lo que agradecimos infinitamente ya que no teníamos libros en cartoné para bebés. Tras esto y sacar los nuestros reunimos suficientes para empezar a leer, se los devoraron. Tanto así que fue un poco difícil convocarlos tiempo después para las lecturas en voz alta de Amalia y su maravilloso ukelelé. Fue un espacio maravilloso canciones iban y venían, versos y risas, sus libros en formato enorme y los pequeños rotando era de los más maravilloso, fue un encuentro significativo tanto para los niños como para mi, el picnic tenía risas, lecturas y palabras, los esfuerzos estaban completamente justificados.
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Tras compartir las lecturas en voz alta de los libros de Amalia regresamos a los demás libros, se sumaban niños y algunas mamás, unos chicos se quedaron con ellos maravillados por el instrumento, otros fueron a dar a los brazos de doña Leo y otros a los de Yaco, Daniela y Marcela, a mis brazos cayó una chiquita que con ojos enormes que se concentraba lo que más podía en la lectura.
Tras un buen rato recogimos nuestras sábanas y sonrisas empacamos los libros y sorpresivamete recibimos un montón más, no podía de la dicha.
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31 de diciembre desde Florencia, Italia

Por: Andrea Gasparri

Treinta y uno de diciembre. Lejos de cada previsión meteorológica los días todavía están templados, y si la ciudad no se cubre de una insólita neblina, entonces el sol se arrima y nos regala un calorcito rico. Acá en Italia, abrimos la cobija por primera vez en un parque público, debajo de un roble que en estos días nos esperó preparando un colchón de hojas multicolores,  mullidas y acogedoras. Estamos en los jardines de Campo di Marte , detrás de la cancha de futbol de Firenze. Mientras pegamos algunos afiches a los arboles y ordenamos los libros, una mujer se nos acerca. Está toda envuelta en gorro, bufanda y sonrisa y nos pregunta: “¿Qué hacen?” Eso era exactamente lo que necesitábamos, una grieta, una raja, una abertura donde meter el rostro como hacen los perros cuando quieren abrir una puerta…

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Bueno, nosotros en aquella abertura ponemos un libro, un cuento y lentamente todas las bisagras a la base de los cuellos de los demás padres se mueven hacia nosotros mientras el enjambre de niños vuela a la cobija-balsa que los espera ahí tendida en el pasto. Flores, carreras, palabras, todo cae en el vórtice de pequeños dedos que indican las tapas ilustradas de los libros bien acomodados arriba del mantel y cuando una decena niños se quedan bien sentados uno al lado del otro delante de nosotros es todo un florecer de: ¿Me lees esto? ¿Pero luego me lees este otro también?

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Pequeñas victorias se acercan a la orilla de la manta de Picnic di Parole. Un papá que llega cargado como un ekeko con los juguetes más tentadores, monopatines, pelotas y bicicletas, llama a sus niños para que vayan a jugar, a correr, a patear… Todas actividades muy sanas pero ahora no pegan, porque la mamá está ahí sentada leyendo Vamos a cazar el oso, y yo rara veces vi un libro ganarle a la pelota de futbol, pero esto si puede pasar ahora, aquí en el Picnic. La sencillez que asombra, construida en un espacio público con un mantel, muchos libros y unos lectores. Esta es la receta de Picnic de palabras/di parole.

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A leer los cuentos éramos tres: yo, Beatrice y Margherita. Nos atrevimos a hacer también un pequeño experimento. Estoy traduciendo los libros de Amalia Low y antes de presentarlos a las editoriales necesito averiguar si funcionan con los niños. Así fue que traje Tito y Pepita con el texto traducido pegado en las paginas. Algunas parte funcionaron mejor que otras y hay que cambiar ciertas rimas. Cuando el libro salga en las librerías será el resultado de un trabajo mío, de mis colegas y de las sugerencias que me dieron los niños.

Ahora ya llegó enero y ya queremos organizar el próximo encuentro de Picnic di Parole. En un parque o en un local esto ya lo veremos.
Buena lectura.

31 dicembre desde Firenze, Italia

Por: Andrea Gasparri

Trentuno dicembre. Fuori da ogni previsione climatica le giornate sono ancora miti e se la città non è ricoperta da un’insolita nebbia, allora il sole fa capolino e ci regala tepore. Stendiamo la coperta per la prima volta in un parco pubblico, accanto a una quercia che in questi giorni ci ha atteso preparando un morbido e accogliete materasso di foglie coloratissime. Siamo ai giardini di Campo di Marte dietro lo stadio di Firenze. Mentre attacchiamo le locandine agli alberi e disponiamo i libri, una ragazza si avvicina imbacuccata con sciarpa, cappello e sorriso e ci chiede: “Che cosa fate?”. Era quello che ci serviva, uno spiraglio aperto, un pertugio dove mettere il naso, come fanno i cani quando vogliono aprire una porta…

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Beh noi in quel pertugio ci mettiamo un libro, una storia e piano piano i cardini alla base delle teste di altri genitori si voltano e i loro figli uno ad uno sciamano un po’ goffi verso questa zattera sul prato: la coperta spiegata di Picnic di parole. Aiuole, capriole, parole tutto viene risucchiato nel vortice di manine che indicano un’altra copertina illustrata in bella mostra sul tappeto e quando ormai circa una decina di bambini sono ben assiepati l’uno accanto all’altro davanti a noi, è tutto un fiorire di: Mi leggi quello? Mi leggi anche questo dopo?”

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Piccole vittorie si affacciano al lembo della nostra coperta. Un babbo arriva carico di monopattini, palloni, e biciclette. Chiama i suoi tre bambini per nome per andare a giocare, a correre, a muoversi… Tutte cose sane e giuste ma non ora, perché la mamma sta leggendo A caccia dell’orso, e io l’ho visto rare volte un libro vincere sulle scorribande, eppure anche questo succede dalle parti del Picnic. La semplicità che sbaraglia. Uno spazio pubblico, una coperta, tanti libri e noi lettori. Questa è la ricetta di Picnic de palabras/di parole.

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A leggere le storie eravamo in tre: io, Beatrice e Margherita. Ci siamo perfino concessi un piccolo esperimento. Sto traducendo i libri di Amalia Low e prima di presentarli alle case editrici ho bisogno di provare se le mie versioni funzionano. Così ho portato Tito e Pepita con il testo in italiano attaccato sulle pagine. E quando questo libro uscirà nelle librerie italiane sarà frutto del lavoro mio, delle mie colleghe e dei suggerimenti dei bambini.
Adesso è già gennaio e noi non vedo l’ora di organizzare il prossimo incontro di Picnic di parole. Se all’aperto o al chiuso, questo si vedrà.
Buona lettura

 

Picnic de Palavras desde Brasil

Empezamos el año con un nuevo Picnic de Palabras en Río de Janeiro. Un nuevo país, una nueva cultura, un nuevo idioma, en el mismo continente, solo nos muestra como la lectura es un pasaporte único para cruzar fronteras. Por: Mariana Elena Pinheiro

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El 10 de enero de 2016, empezamos el Picnic de Palabras en Río de Janeiro, Brasil Fue un día lindo y muy feliz. Empezamos a las 10 am, en la Quinta da Boa Vista, un parque muy grande y perfecto para relajarse, pasear, estudiar y leer. Al inicio estábamos un poco preocupadas con relación al público y en cómo invitar a los niños. Pero dos personas del equipo fueron a llamar a los niños que estaban cerca, quienes aceptaron y vinieron. De un momento a otro, llegaron alrededor de 15 niños, se sentaron junto a nosotros a compartir historias. Empezamos con una actividad de Origami (artes con el papel) e hicimos un sombrero amarillo en homenaje al libro que una chica del equipo – Mariane Sousa – iba a leer titulado “Chapeuzinho Amarelo”, de Chico Buarque.

Después del origami, empezamos la lectura, usando el pequeño sombrerito. Todos los niños, y algunos de los papás que estaban allá, se quedaron súper atentos a la historia, bastante entretenidos. Fue lo mejor momento del día.
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Al final de la lectura hecha por Mariane, invitamos a los niños a coger algún de los libros que trajimos para leer con sus papás. Fue un momento mágico porque los papás leyeron a sus niños, con mucho gusto y ellos estaban felices con ese momento de lectura en familia.
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Muchos papás, incluso, preguntaron más sobre el proyecto y me contaron que quedaron enamorados del evento. Preguntaron si habrían otros días como ese y les dije que sí. Así, recogí los correos de todos los adultos que estaban allá y todos dijeron que querían recibir la información con la próxima fecha del siguiente Picnic de Palavras.
Ya creamos la página del Picnic de Palavras Brasil en Facebook y allá hay todas las fotos que hemos sacado! 

Primer Picnic de Palabras en Puebla

Empezamos un nuevo capítulo en México, en Puebla. Por: Rosario Ramírez

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El 29 de Noviembre por primera vez en Puebla (México) se extendió el mantel del Picnic de Palabras, unos minutos antes de las 11 am comenzamos a acomodar los manteles y libros, entre los nervios y la fiesta de hojas secas bailando con el viento invitamos a las familias a compartir el Picnic. En plato fuerte: Juan Mario y Adriana (Hijo y Mamá) nos platicaron sobre el libro “Basurarte” un libro del ilustrador Gusti y nos mostraron el teatro portátil y títeres de cuchara que crearon inspirados en la temática del libro. La cerecita del pastel fueron las creaciones de material reciclado hechas de manera colectiva.

El señor Javier de 32 años le dijo a sus hijos que podían estar en el Picnic solo 10 min. Disfruto tanto la actividad que se quedó a ayudarnos a doblar el mantel.

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Fue una maravillosa sesión de lectura compartida que comenzó llena de nervios revoloteando en el estomagó y se convirtió en una fiesta de 43 comensales sentados en los manteles de cuadros. Al final de la sesión Eduardo Y Lezly (voluntarios) endulzaron nuestro paladar obsequiando a todos un postre como celebración del inicio de Picnic de Palabras Puebla.

Nota.- Recibimos el primer donativo de 12 libros.