The autumn starts around Picnic de Palabras NY

The weather could be our best allied or our worst enemy. By: Emily Pellerin

Sunday, September 27: Maria Hernandez Park, Brooklyn, New York; USA

image3This Picnic de Palabras was the first of the brisk fall season – with glorious weather, we were in just as glorious spirits and found the families in the park to be so, as well. Once we set up blankets and lay out the books, though, we found that no one (as we’d been lucky to have experienced before) came running by their own curious volition. So, we set about the park inviting families and kids over. Once a small crew gathered, others joined and there began a nice coming and going of kids and parents.

We were encouraged to find that most of the families that came by Picnic were new, having not seen us in the park before, and were excited about the program. We’re hoping to see some of the same faces at the upcoming Picnic.

image1Likewise, we were encouraged to find that not just English- and Spanish-speaking families were coming by the blankets to read (as is usually the case). There were bilingual Asian kids and a bilingual French family, all from the neighborhood. We’re hoping that the upcoming Picnics can continue to see a diverse cultural and ethnic attendance.

It was, as it always is, rewarding for the kids (they always want to keep their favorite books!) and for the volunteers (some of whom were new last month). The next Picnic – we await another beautiful, brisk fall day full of children’s literature and community.

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Entre portugués, japonés y español, palabras para el alma, San Pedro de Pinta, Monterrey, México

Ha sido un año lleno de historias, de familias que se encuentran y que nos encuentran en diferentes parques de Latinoamerica. Hoy traemos una historia de febrero desde San Pedro de Pinta. Por: María Teresa Farfán

En Guadalupe estaba chispiando en la mañana, donde yo vivo. Llame a Roble, la organizadora de San Pedro de Pinta, me dijo que no estaba lloviendo y que me podía prestar mesa y toldo. Así que nos fuimos, llegamos a las 11:20 a.m. y decidimos no ponernos bajo el toldo, era el área de los de trueque de libros. Mejor nos fuimos cerca de los que juegan ajedrez, nos llevamos todas las sillas que encontramos y dejamos espacio para que los niños pudieran sentarse. Llego Alejandro, un voluntario que está estudiando su carrera en Japón, está de vacaciones y Sávio un estudiante de intercambio de Brasil. También fue Etery.

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Leyeron en portugués y mucho en japonés. A los niños les encantan los libros en japonés. Sávio les leyó varios
cuentos entre ellos El patito feo, uno de pájaros con sonido, venían pájaros nativos de Brasil. Los llevaba en su Ipad, les mostraba las imágenes del cuento a los niños mientras se los leía. Fueron en total 14 familias. Un total de 62 asistentes, más cinco voluntarios. Sávio se la paso muy bien leyéndoles cuentos a los niños. Dice que muchas palabras en portugués si las entendían los niños porque se parecen al español.

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Etery y Alejandro tuvieron mucha participación por parte de los pequeños. A uno de los niños que les leyó cuentos Etery, le gustaba explicar el cuento, lo entendía por las imágenes y lo contaba. Y coincidía lo que él decía con lo que estaba escrito en japonés. En esta ocasión una familia escucho uno de los cuentos en japonés y quiso seguir escuchando otro cuento más del mismo Darumachan, así que cambiaron de lugar con otro voluntario. Etery, se dio cuenta que usa muchos recursos de los narradores al leer los cuentos en japonés, como el uso de varios cambios de voces, mover las manos, la cara, les preguntaba para que participaran, les decía frases incompletas en español, les decía palabras en japonés para que las repitieran, les explicaba sobre la cultura japonesa.

A Alejandro le costó un poquito de trabajo leer el cuento porque estaba en hiragana (es uno de los silabarios que usan los japoneses), es el que aprenden los niños y necesitaba los kanji para saber dónde terminaban las palabras. Al llegar preparo uno de los cuentos antes de leerlo a las familias. Al invitar a una familia una de las niñas escucho que había cuentos en japonés y se puso muy feliz, quería escuchar los cuentos en ese idioma. A las mamás les gustaba mucho como leían los cuentos los voluntarios.

Llego una psicóloga de Estados Ufoto 3nidos y me dijo que le gusta mucho el libro de “Fernando el furioso”, que lo usa mucho con los niños, venía con una amiga, ambas se quedaron a leer varios libros.
También había niños que no quería escuchar cuentos en otro idioma y preferían quedarse con su mamá y que ellas les leyera. Unos niños muy pequeños escucharon el principio de uno de los cuentos en japonés y después se pusieron a ver los libros que estaban sobre la mesa.

Es la primera vez que tenemos tantos participantes con mesas y sillas. El pasto estaba muy mojado.
La mayoría de las personas que asistieron fue por invitación al verlos pasar cerca, era la primera vez que asistían, sólo dos familias ya habían venido. Nuestra próxima lectura en voz alta en varios idiomas es el 1 de marzo con la celebración del Worl Read Aloud Day, vamos a participar con varios colegios bilingües que lo están organizando.

Hay espacio hasta para el teatro, San Cristóbal, Buenos Aires, Argentina

Nos movemos en el tiempo y en el espacio. Hoy compartimos nuestra historia desde San Cristobal, Buenos Aires, Argentina. Por: Selva Bianchi

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Coincidió con el festejo del día del niño. La plaza estaba especialmente repleta, llena de puestos de comida, juegos inflables y bandas de música que habitualmente no se ven en este lugar. La cantidad de asistentes al picnic no se modifica sustancialmente por la afluencia masiva de gente al parque. Picnic tiene su propio público, alguno que pasa y se engancha con la propuesta, otro que nos conoce y viene a buscarnos.

Así como el picnic de agosto estuvo cerca de la poesía, esta vez vino de la mano del teatro, gracias a nuestra invitada: Florencia Aroldi, que no sólo es actriz sino que escribe teatro para chicos en una versión no comercial o al menos no como la que suele verse en cartel.

Florencia vino acompañada por su familia, su pareja es actor y una amiga narradora que ha trabajado en alguna de sus obras.

picnic 6Trajo muchos ejemplares de sus libros que nos ayudaron a armar una rueda de lectura de teatro y que al final regaló generosamente a todos los chicos. Nos pidió presentarnos a todos y gracias a eso descubrimos que había muchos chicos entre 6 y 11 años. Así que pudieron tomar los distintos papeles. Los adultos se fueron sumando y en un momento formamos una rueda muy grande de lectores de un mismo texto. Hubo chicos más chiquitos que siguieron seleccionando otros libros y Ana, nuestra amorosa colaboradora colombiana, se dedicó a leerles a los que no querían participar en la rueda.

Algunos chicos comentaban lo que sabían del teatro, por ejemplo que tiene que haber un conflicto, qué significa dar el pie, qué es una escena… A mi me tocó el rol de las acotaciones, y hubo personajes que se fueron compartiendo por varios lectores e incluso se leyeron al unísono.

picnic 1Fue una tarde hermosa y creo que lo mejor es este texto que posteó Florencia en su muro, compartiendo las fotos: “Me siento muy feliz por haber compartido ayer, tal vez una de las experiencias más hermosas y conmovedoras que he vivido hasta esta página de mi almanaque. El teatro me brinda una vez más la posibilidad de encontrarme con seres humanos gigantes, de poder coincidir en un solo lugar con mi ser niña, ser hija, ser madre, ser escritora, ser amiga, ser mujer, ser lectora esto significa un “bingo” en mi alma que me fortalece y enriquece. Coincidir en un mismo espacio con otras personas en esta “rayuela” de tiempo de las que solo conozco su nombre y su risa es algo invaluable. Gracias Picnic de palabras Argentina por hacer posible la magia del encuentro. Gracias por fomentar e impulsar la lectura en general y del teatro en particular, hábito poco usual, por cierto pero que está expandiendo por la infatigable tarea que realizan. Muy rico todo!”

Cantidad de participantes:55

Palabra difícil: incertidumbre

Hoy desde Ecuador nos encontramos con una palabra que está presente cada vez que se hace un Picnic de Palabras. Escrito por: Caro Bastidas

Lugar: Parque La Carolina
26 de julio de 2015
Mediadoras: Catalina y Carolina
Fotografías: Apoyo externo.

Lo maravilloso de una iniciativa que conjuga el arte y la voluntad de compartir es que, aunque se establezcan las reglas del juego (los domingos, cada quince días, de 10:00 a 12:00, en el parque La Carolina), siempre hay algo nuevo, inesperado, algo que se convierte en el motor de la gente que lleva a cabo la iniciativa, de aquellos que regresan y de los que están siempre allí.

picnic 4Ese motor fue, en los últimos dos Picnic de palabras, la ilusión de escuchar la lectura en voz alta de nuestro asistente número uno, Christopher. La semana pasada compartimos un video de Chris leyendo las imágenes de un cuento, con las pausas necesarias y la entonación que tantas veces ha escuchado en este espacio y todas quienes nos comprometimos con el Picnic nos emocionamos al verlo allí, construyendo historias de la mano de los libros.

Y entonces, cada vez que sucede algo así, el corazón se nos hace más grande y nos empuja a despertar más temprano los domingos, abrir espacios en las agendas, cruzar la ciudad, etc., solo para que episodios como el de Chris sigan sucediendo. Ese es el motor que nos impulsa y que cobra significado cada vez que organizamos los manteles, alistamos los libros, recibimos a las familias y nos disponemos a compartir.

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En esta ocasión recibimos al público en medio de las vacaciones, algo que no afectó la cantidad de visitantes (alrededor de 30 personas), entre padres, madres, jóvenes y niños. Algo especial que llamó mi atención fue que más de una pareja de adultos se acercaron por curiosidad o invitación y nos acompañaron, un síntoma positivo del impacto que causa la literatura infantil sin importar la edad del lector.

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Además, es necesario recordar que este Picnic se realizó después de un encuentro fuera de nuestro lugar establecido, en el recién inaugurado Centro Cultural Carlos Fuentes, del Fondo de Cultura Económica, en donde varias familias llegaron a un encuentro más libre y espontáneo con los libros. Esperamos que los Picnic de Palabras sigan cruzando espacios y lleguen cada vez a más lectores en lugares cada vez más inesperados.