La historia del lugar definitivo para Picnic de Palabras en el parque La Carolina, Quito, Ecuador

En estos tres años se han tejido historias en el tiempo que queremos compartir con ustedes. Hoy les dejamos     un mordisco de un Picnic de Palabras realizado en Quito, Ecuador, en el parque La Carolina. Por: Emilia Andrade

 Domingo, 8 de marzo del 2015

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Hoy el Picnic empezó un poco más tarde porque en la mañana hubo una competencia y cerraron algunas vías principales. No contábamos con eso pero finalmente arrancamos a las 10:15am, a esa hora ya estaban Mateo y Christopher (hijos de la señora de los jugos) para ayudarnos a arreglar todas las cosas. Se dieron cuenta de cuáles libros eran nuevos y enseguida empezaron a leerlos, además de releer aquellos que ya consideran favoritos. Nos alegró el corazón poder disfrutar de la voz de Mateo, quien ha logrado familiarizarse con la lectura en voz alta al punto de ofrecerse a hacerlo con naturalidad, humor y musicalidad. Sin duda fue uno de los momentos más especiales de la jornada.

Hoy (creo y espero) ya encontramos el lugar definitivo para Picnic, seguimos los consejos de Marce y salimos a un espacio más transitado y por tanto más visible. ¡Fue un éxito! Estuvimos alrededor de 45 personas, los manteles siempre estuvieron llenos y conocimos a gente interesada en llevar Picnic a sus barrios.

Una niña que estuvo como una hora en el Picnic le pedía a su mamá que le vuelva a leer varias veces 15627_430426380450426_2030574167269723607_ntodos los libros que escogía. Cuando ya se iban, se acercó y me dijo “gracias por prestarnos sus libros, me gustaron mucho” luego me contó que su favorito fue ¿Dónde está mamá? de María Fernanda Heredia, una escritora ecuatoriana que tiene una sensibilidad especial para escribir. Le dije que quizás en algún momento ella venga al Picnic (ahora vive en Lima así que intentaremos coincidir para tenerla con nosotros) y se emocionó mucho, ojalá que pueda ocurrir ese encuentro. Creo que la cercanía con ilustradores y escritores que uno admira le dan una mirada distinta al libro y a la lectura.

Otro m11045388_430426670450397_4963611066832030988_nomento bonito fue cuando llegó una amiga, Paula, quien vino a entregarnos algunos libros que su hija había seleccionado para donarnos. Algunos de ellos tuvieron un éxito instantáneo, me emocionó mirar que había uno de Istvansch, así que tendremos la suerte de tenerlo en futuros Picnics.

En conclusión fue uno de los encuentros más bonitos, la gente estaba muy contenta, con ganas de conversar y apoyar. Creo que cada vez más vamos entendiendo el sentido de tener un espacio así en una ciudad que no ha podido crear una política pública a favor de la lectura y ha sacrificado bibliotecas por implementar este presupuesto en otras iniciativas.

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