Se acerca el invierno: Picnic de Palabras en uno de los rincones de Buenos Aires, Argentina

Picnic de Palabras está repletó de voces de autores e ilustradores que nos llenan el alma durante un par de horas. A veces estas voces también inspiran nuevas historias que ahora queremos compartir. Nos llegan en otros acentos, rodeadas de otros climas e incluso algo de viento y frío. Hoy los invitamos a leer lo que sucedió en nuestro último Picnic de Palabras en San Cristóbal. Por: Selva Bianchi

Todos juntos alrededor de los libros y las buenas historias

Domingo 14 en San Cristóbal

El sábado llovió y estaba anunciado que el domingo también. Una macana porque suspender siempre es feo, pero cuando hay invitados es peor porque hay que repactar un día y no todos pueden, y está anunciado y … en fin. Se ve que el tiempo se apiadó de nosotros y amaneció un sol inmenso.

Empezamos 14.30, que en invierno es la única alternativa. A las 18 oscurece y a las 17 ya hace frío a la sombra. El inconveniente es que la gente está terminando de almorzar y el parque está poco concurrido. Eso fue lo que sucedió este domingo, un sol precioso pero mucho frío y viento. La gente venía, se quedaba un rato y se iba a los juegos para aprovechar un ratito de cada cosa y volverse temprano a casa.

Con las invitadas Florencia Gattari y Viviana Bilotti

Por suerte tanto Florencia Gattari como Viviana Bilotti son grandes en todos los aspectos. Florencia como escritora, Vivi como ilustradora y las dos como personas. Vinieron en plan de mate y charla y eso fue lo que hicimos. Florencia se puso a leer tanto a su hija como a otros chicos que estaban presentes hasta que en un momento (ni me dejó presentarlas) propuso leer “Perra lunar” uno de los cuentos en los que trabajaron juntas. Una nena que había estado dibujando le regaló uno de sus dibujos a cada una.

Hubo una familia que tenían nenes muy traviesos. Fue un momento difícil porque por un lado los veía disfrutar seleccionando libros y por otro caminaban por arriba de los manteles y se sentaban en los canastos. Obviamente que no está en mi retarlos pero tenía que encontrar una manera de que no destrozaran todo. La cuestión es que me senté a leer con ellos y de a poco todo fue encontrando su cauce. 

Fue unEllos escogen que leer domingo atípico, el viento nos volaba los libros, aún los más pesados. Marcela estaba de viaje en España, mis sobrinos con exámenes y Zaida y Ana tampoco pudieron venir. Así que aprovechando que esposo e hijo estaban en casa les supliqué que me acompañaran y gracias a eso hubo traslado, fotos y mate.

Casi al final apareció Carmen (una voluntaria de 14 años) que se había confundido el horario. Hubo gente que vino especialmente para conocernos y otros que vinieron a acompañar a las invitadas. En total fuimos 35 personas.” 

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